Titulares

El Servicio de Hepatología del Sanatorio Urquiza, clave en la prevención de enfermedades hepáticas

sanatorio-urquiza
Compartilo!

El Servicio de Hepatología del Sanatorio Urquiza se consolida como un área clave en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades hepáticas, con especial foco en una patología silenciosa pero cada vez más frecuente: el hígado graso.

Una enfermedad en crecimiento

El hígado graso –conocido médicamente como enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica- se ha convertido en una de las principales causas de consulta en hepatología. Su aumento está directamente relacionado con el crecimiento de los factores de riesgo cardiometabólicos de la población.

La obesidad, la diabetes tipo 2 y la insulinorresistencia conforman el núcleo de esta problemática. Estas condiciones no solo impactan en el sistema cardiovascular, sino también en el hígado, órgano central en el metabolismo. Cuando existe un exceso de grasa corporal, especialmente grasa abdominal, se produce una acumulación progresiva de grasa en las células hepáticas que puede desencadenar inflamación, fibrosis y, en estadios avanzados, cirrosis.

Desde el Servicio de Hepatología del Sanatorio Urquiza destacan que el hígado graso no debe subestimarse por ser, en muchos casos, asintomático. Su evolución puede ser silenciosa durante años hasta manifestarse con complicaciones severas.

La relación con el riesgo cardiometabólico

Diversos estudios han demostrado que el hígado graso no es una enfermedad aislada, sino una expresión hepática del síndrome metabólico. Pacientes con obesidad, diabetes o hipertensión arterial tienen mayor probabilidad de desarrollarlo, y a su vez, la presencia del hígado graso incrementa el riesgo cardiovascular.

En este sentido, el abordaje no se limita al hígado: requiere una mirada integral del paciente. La evaluación del perfil metabólico, el control glucémico y el tratamiento del sobrepeso son pilares fundamentales.

El rol clave del cambio de hábitos

Una de las fortalezas del servicio es la estrategia centrada en la modificación del estilo de vida.

La adopción de un patrón de alimentación en la dieta mediterránea –rica en frutas, verduras, legumbres, granos integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos- ha demostrado beneficios tanto hepáticos como cardiovasculares. Este modelo nutricional contribuye a mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la acumulación de grasa en el hígado.

Asimismo, los especialistas enfatizan la importancia de la abstinencia alcohólica en pacientes con enfermedad hepática. Incluso consumos considerados “sociales” pueden agravar el daño de un hígado previamente comprometido.

Derribar un mito: cirrosis no es sinónimo de alcohol

Uno de los puntos que el equipo médico busca aclarar es un mito profundamente arraigado en la sociedad: asociar automáticamente la palabra “cirrosis” con el consumo de alcohol.

La cirrosis no es una enfermedad en sí  misma, sino la etapa final de cualquier enfermedad hepática crónica que produce daño sostenido en el tiempo. Si bien el alcohol puede ser una causa, no es la única ni la más frecuente en la actualidad.

Enfermedades como hepatitis B, la hepatitis C, los trastornos autoinmunes del hígado y el propio hígado graso pueden evolucionar hacia cirrosis si no se diagnostican y tratan oportunamente.

Desmitificar esta asociación resulta fundamental para promover el diagnóstico precoz y evitar el estigma. Muchas personas con cirrosis nunca han consumido alcohol de manera significativa.

Prevención y diagnóstico precoz

Desde el Sanatorio Urquiza subrayan la importancia de los controles médicos periódicos, especialmente en personas con obesidad, diabetes o antecedentes familiares de enfermedad hepática. Estudios simples de laboratorio y ecografías pueden detectar alteraciones en etapas tempranas.

El mensaje es claro: el hígado graso es prevenible y, en muchos casos, reversible. La clave está en la detección temprana, el compromiso con el cambio de hábitos y el abordaje integral de los factores de riesgo cardiometabólicos.

La salud hepática, lejos de ser un tema aislado, es un reflejo del estado metabólico general. Y hoy más que nunca, requiere información, conciencia y acción.

About The Author