Ávidos por festejar algo. Ya son 28 años sin levantar una Copa. En el trayecto hubo finales perdidas y varias frustraciones para tragarse. Además, en gran parte de este lapso virgen de victorias tuvimos al ancho de espadas: Lionel Messi.
Argentina transita la actual Copa América con un equipo en formación. La transición pedida, para dejar atrás una generación que no pudo ser campeona, al fin llegó. Pero en el mientras tanto, la Selección ya no es la misma de antes.
De la mano de un joven inexperto, como Lionel Scaloni, recorre un camino muy difícil de certificar si finalmente será el adecuado.
Los procesos en los seleccionados se juzgan cada cuatro años, cuando llega el Mundial. Ahí sí no hay excusas. Sin embargo, el camino que se toma es importante y puede anticiparse al futuro.
Argentina debutó en la Copa América con un empate 1-1 ante un rudo equipo de Chile que le hizo sentir el rigor de la experiencia. Luego de un gran primer tiempo, donde se puso 1-0 (gracias a un maravilloso tiro libre de Messi) el equipo, como había ocurrido en los anteriores dos partidos de Eliminatorias frente al mismo Chile y a Colombia, se desinfló: careció de velocidad y de precisión. Allí otra vez afloró la falta de marca que tiene el equipo, propio de un modernismo que desprecia hacerlo y que como única manera de recuperar la pelota utiliza la presión sobre el rival.
El técnico Scaloni, como suele ocurrir, se equivoca con los cambios y el equipo queda preso de lo que puede hacer Messi. Ya la figura indiscutida de la Selección no es la misma de antes, los años pasan para todos, sin embargo alcanza para seguir confiando en su inspiración. Mientras tanto seguimos recorriendo el camino con un equipo en transición, sin tener certezas para dónde vamos.
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Sebastián Kerle
