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Icazati y el «mundo del revés»

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El abogado Hugo Icazati, uno de los defensores del jubilado Adolfo Ríos, que mató a un ladrón que ingresó a robar en su casa de Quilmes Oeste, confía en que la Justicia modificará la carátula del hecho, luego de que el juez de Garantías, Martín Nolfi, le otorgara el beneficio de la prisión domiciliaria.

Con ese objetivo este miércoles se presentarán tres testigos y pruebas que indican que el herrero de 71 años actuó en «legítima defensa» para proteger su vida, su propiedad y la casa de una vecina, por donde ingresaron los cinco delincuentes.

Icazati se mostró muy conforme con la actuación de Nolfi, que trabajó durante el fin de semana y en forma «muy humana» para atender la situación del jubilado, que padece distintas enfermerdades cardíacas y respiratorias, en tanto que tenía programada una operación de un riñón.

Además de pedir el cambio de carátula -por ahora «homicidio agravado por el uso de arma de fuego»- se solicitará el sobreseimiento de la víctima del robo, considerando que con las pruebas que se presenten y las peritaciones que se están realizando, la situación de Ríos merece tal beneficio.

Recordó el abogado quilmeño que aún no se conocen los resultados de la autopsia, que hay otros delicuentes -dos identificados- de los que se debe considerar su testimonio y que se debe ampliar la declaración de Ríos.

Por el momento, se desconoce cuál fue el disparo que terminó con la vida del delincuente, que habría integrado la barrabrava de Quilmes y en qué momento fue efectuado -dentro o fuera de la vivienda- lo que es esencial para determinar la posición de Ríos ante la Justicia.

«A mi cliente le arruinaron la vida. A la familia también. No puede volver a su casa, a su trabajo, su hijo también perdió el empleo. Los parientes de la víctima ya lo amenazaron a él y a la prensa. Es el mundo del revés», dijo Icazati.

En ese sentido, el letrado analizó los valores de una sociedad que ha ido perdiendo el eje desde hace al menos medio siglo. «Antes un héroe era Superman, ahora son delincuentes como Pablo Escobar o el Chapo Guzmán», sintetizó. De esa forma interpretó la reacción de la familia del delincuente «que en otros tiempos se hubiese avergonzado».

«¿Qué mensaje se le está dando a la sociedad? ¿Que una persona que trabaja merece vivir tras las rejas y con miedo? ¿Qué los delincuentes pueden actuar con total libertad?», se preguntó.

«Hay que usar la lógica y la inteligencia. No es justo que un trabajador esté preso mientras los delincuentes que lo asaltaron siguen libres. Desde hace años vivimos una cultura de la falta de educación y la impunidad», opinó.

«La pobreza dignifica, la miseria no. Antes a un trabajador no se le robaba, había códigos. Lo mismo entre los delincuentes, al que los cómplices no abandonaban estando herido», como en este caso.

Por último, Icazati agradeció el respaldo público del ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni, que apoyó a Ríos. Si bien dijo que no interviene en temas de política, aseguró que el funcionario actuó con «lógica y sentido común».

Federico, hijo del herrero, dijo: «la normalidad
que teníamos de vida se terminó»

Federico Ríos, el hijo menor del jubilado que mató a un ladrón en Quilmes Oeste, reveló que la familia piensa seriamente en mudarse, luego de que en las últimas horas comenzaran a recibir amenazas en redes sociales.

Reiteró que su padre no es un homicida, que gracias a Dios no lo está velando pero admitió que «la normalidad que teníamos de vida se terminó, perdemos una casa, por más que sea un patrimonio, es un punto de reunión de todas las Navidades y Año Nuevo».

«Mi papá no es un homicida, no quería que esto pase. Ese día se fue a dormir sin pensar que al otro día se iba a despertar en una comisaría», señaló.

Respecto a lo ocurrido la madrugada del 17, el joven contó que los delincuentes eran 5 y que dos fueron los que ingresaron a la vivienda.

«Fueron tres robos en la misma noche. Comenzó a las 2 de la mañana con un primer robo, siguió a las 3 o 4 y, finalmente, a las 5 vuelven a ingresar y entran a la casa. Lo despertaron amenazándolo con un destornillador tumbero, con un mango hecho con trapo», contó. Según su relato, su padre forcejeó con los delincuentes, lo que derivó en corridas dentro de la casa. Una vez en el patio de la vivienda, el hombre intentó reducir a los delincuentes.

«Cuando me lo encuentro en el piso todo ensangrentado balbuceaba: ‘tirate al piso, no hagas que te tire'», reveló Federico.

Tras esa situación tensa, un delincuente se abalanzó sobre Ríos y lo golpeó brutalmente. Y el otro se escapó por la medianera.

«Cuando el delincuente cree que había reducido a mi viejo, quiere escapar y ahí es cuando se producen los tiros dentro de la casa», explicó.
«Estos delincuentes son barrabravas y el Estado les tiene miedo», definió.

Segunda y tercera líneas de la barra

De acuerdo a un informe del periodista Gustavo Grabia para el portal Infobae, tanto el fallecido, el detenido y otro de los sospechosos del robo al jubilado son de la banda de Villa La Vera, parte de la popular del QAC como segundas y terceras líneas que «nutre con su gente a la barra Cervecera».

Uno de ellos es el sujeto que murió tras los disparos durante la entradera en la vivienda del herrero Adolfo Ríos -Franco Piolo Moreyra, quien según el informe tuvo vínculos cercanos con un exlíder de la barrabrava del Cervecero-; otro es el detenido que sería segunda línea de la barra -Dibu Chara- y un prófugo de quien este medio se reserva la identidad.

Siempre según lo indicado por el periodista, el grupo de La Vera está acusado de participar en enfrentamientos internos en la barrabrava de Quilmes y de hechos delictivos en la zona oeste del distrito.

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