Más de 20 personas ingresaron de manera violenta al Juzgado de Garantías Nº5. El magistrado advirtió sobre el avance del narcotráfico y la vulnerabilidad del sistema judicial.
El juez Nicolás Schiavo, titular del Juzgado de Garantías Número 5 de San Martín, se refirió al violento ataque ocurrido en las últimas horas, cuando un grupo de al menos 20 personas irrumpió en el edificio judicial, y aseguró que la amenaza “no fue personal”, sino que responde a un problema institucional de la provincia de Buenos Aires.
El episodio se registró este miércoles en el juzgado ubicado en la intersección de Pueyrredón y Cerrito, donde los agresores ingresaron de forma violenta a la mesa de entradas portando armas blancas, en rechazo a recientes detenciones de integrantes de una banda narcocriminal de la zona.
Tras el hecho, Schiavo regresó al juzgado y dialogó con la prensa, donde sostuvo que lo ocurrido se enmarca en un contexto más amplio de deterioro institucional: “No vinieron por mí, es un tema institucional de la provincia”, afirmó. Además, advirtió que “el narcotráfico está avanzando, es evidente”.
El magistrado remarcó que situaciones de este tipo no son aisladas y que se repiten con frecuencia. En ese sentido, señaló que el refuerzo policial o de seguridad no alcanza si no existe una protección integral del sistema judicial: “Aunque se sumen policías, eso no implica que estén desguarnecidos los fiscales, los juzgados y los jueces”.
Para Schiavo, el ataque no debe leerse como una intimidación individual, sino como una señal de alarma sobre el funcionamiento del Estado frente al crimen organizado. “Esto no es personal, es un problema institucional de la provincia de Buenos Aires”, reiteró.
Por el hecho se inició una investigación judicial, y hasta el momento no se registraron heridos. En tanto, el Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial bonaerense emitió un comunicado en el que expresó su repudio y profunda preocupación por lo sucedido, y reclamó mayores garantías de seguridad para el ejercicio de la función judicial.
“Siempre faltan cosas, hay carencias, pero no me corresponde quejarme”, concluyó el juez, aunque dejó en claro la gravedad del episodio y el contexto en el que se produjo.
