Alquilar una cancha de fútbol 5 en el Área Metropolitana de Buenos Aires cuesta entre $35.000 y $165.000 la hora. Si se suman bebidas y comida para el tercer tiempo, el gasto individual puede llegar a $23.500 por partido y superar los $60.000 al mes para quienes juegan una vez por semana.
El tradicional partido de fútbol con amigos dejó de ser un gasto menor para convertirse en una actividad que requiere planificación. En medio de las dificultades económicas y la presión sobre los ingresos familiares, el alquiler de las canchas, las bebidas y la comida posterior al encuentro elevan el presupuesto necesario para sostener una costumbre arraigada entre miles de argentinos.
Los valores actuales muestran una amplia diferencia según la ubicación del complejo, la infraestructura y el horario elegido. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), una hora de fútbol 5 puede costar desde $35.000 hasta $165.000, mientras que el gasto total por jugador oscila entre $8.200 en una alternativa económica y $23.500 en una propuesta de mayor costo.
Cuánto cuesta alquilar una cancha de fútbol 5
Las tarifas relevadas en distintos complejos de la Ciudad de Buenos Aires muestran aumentos desiguales respecto de mayo de 2025. En promedio, los precios de las canchas relevadas subieron un 25,38%, aunque el incremento alcanza alrededor del 35% cuando se consideran los turnos nocturnos, los más demandados por quienes juegan después de la jornada laboral.
Entre las opciones económicas aparece Fútbol Retiro, donde la hora cuesta alrededor de $40.000. En Constitución, Distrito Fútbol cobra entre $60.000 y $70.000, mientras que Football San José tiene tarifas de entre $55.000 y $65.000.
En La Paternal, Solanas Fútbol ofrece turnos por entre $65.000 y $75.000. En Caballito, El Andén presenta valores que van de $75.000 a $95.000, según el horario y las condiciones del servicio.
En el segmento más caro se encuentra Noble GEBA, en Palermo, con turnos diurnos de $70.000 y tarifas nocturnas que llegan a $165.000. En tanto, Que Golazo, en San Cristóbal, cobra aproximadamente $73.000 por hora.
La diferencia entre los precios responde, entre otros factores, a la calidad de las instalaciones, la disponibilidad de canchas techadas, el césped sintético y la iluminación. Los turnos nocturnos suelen ser más costosos porque concentran una mayor demanda.
El presupuesto por jugador: tres escenarios posibles
Para calcular el gasto individual, el valor del alquiler debe dividirse entre los diez participantes que integran los dos equipos. Sin embargo, el partido representa solamente una parte del desembolso, ya que habitualmente se agregan bebidas y algo para comer después.
En un escenario económico, con un turno de tarde en una cancha barrial del Gran Buenos Aires, el alquiler puede rondar los $40.000. Dividido entre diez jugadores, representa $4.000 por persona.
Si cada participante aporta otros $2.200 para comprar agua, gaseosas o cerveza y destina $2.000 a snacks o papas fritas, el presupuesto total llega a $8.200 por jugador.
En una alternativa intermedia, con un turno nocturno en una cancha estándar de la Ciudad de Buenos Aires, el alquiler ronda los $75.000, equivalentes a $7.500 por persona. Al sumar $3.500 para bebidas y $4.500 para pizzas, el gasto asciende a $15.500 por jugador.
La opción más costosa contempla un turno nocturno en un complejo con bar y servicios gastronómicos. Con un alquiler estimado de $115.000, cada participante debe aportar $11.500 por la cancha. Si agrega $5.000 en bebidas y $7.000 por una hamburguesa o un menú, el total llega a $23.500 por persona.
El tercer tiempo también pesa en el bolsillo
La comida y las bebidas pueden modificar significativamente el presupuesto final. Comprar en un comercio de barrio suele resultar más económico que consumir directamente en el buffet del complejo deportivo.
Como referencia, una botella de agua de dos litros cuesta alrededor de $1.800, mientras que una gaseosa ronda los $2.400. En los bares de los predios, esos mismos productos pueden costar aproximadamente el doble.
La diferencia también se observa en la comida. Tres pizzas grandes compradas en un local cercano pueden representar unos $45.000 para el grupo, es decir, $4.500 por jugador si participan diez personas.
En cambio, quienes optan por hamburguesas o propuestas gastronómicas dentro de complejos de mayor categoría pueden gastar entre $12.000 y $15.000 por persona solamente en el menú.
Por eso, la decisión de dónde comprar y qué consumir después del partido puede tener un impacto considerable en el gasto semanal, especialmente cuando el grupo mantiene el encuentro como una actividad fija.
Más de $60.000 al mes para jugar una vez por semana
El cálculo mensual permite dimensionar el peso que adquirió esta actividad. En el escenario intermedio, con un gasto de $15.500 por partido, jugar una vez por semana representa alrededor de $62.000 mensuales por persona, si se consideran cuatro encuentros.
En el escenario económico, el desembolso sería de $32.800 al mes por cuatro partidos. En el segmento más caro, el gasto alcanzaría los $94.000 mensuales por jugador.
Las cifras pueden variar de acuerdo con la cantidad de participantes, los descuentos disponibles, el horario y los consumos elegidos. También pueden aumentar si el grupo necesita alquilar una cancha por más tiempo o incorporar otros gastos.
De esta manera, una actividad que combina deporte, recreación y encuentro social se suma a las decisiones de consumo que los hogares deben revisar cuando el dinero disponible no alcanza para cubrir todas las necesidades.
Una costumbre que exige reorganizar los gastos
El fútbol amateur conserva su lugar como espacio de encuentro entre amigos, pero sostenerlo tiene un costo cada vez más visible. El alquiler de las instalaciones constituye el gasto principal, aunque el tercer tiempo puede representar una parte importante del presupuesto.
La posibilidad de elegir horarios diurnos, buscar promociones o comprar bebidas y comida fuera del complejo permite reducir el desembolso. Sin embargo, quienes prefieren los turnos nocturnos y los servicios gastronómicos de los predios deben afrontar montos considerablemente mayores.
Con tarifas que llegan a $165.000 por hora en algunos complejos y un gasto individual que puede acercarse a los $100.000 mensuales, jugar al fútbol una vez por semana dejó de ser un consumo marginal para muchos trabajadores. En el contexto económico actual, mantener el tradicional picadito requiere organizar los gastos y evaluar cuánto destinar a una actividad recreativa que, para muchos, sigue siendo una parte importante de la vida social.
