El sector industrial de Quilmes atraviesa un escenario de creciente preocupación por la caída de la actividad y la pérdida de puestos de trabajo. El dirigente industrial Castagnini advirtió sobre el impacto que tienen las actuales condiciones económicas y reclamó cambios para evitar un mayor deterioro del entramado productivo.
La industria de Quilmes y la región se encuentra en alerta ante la caída de la actividad, las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas y el avance de las importaciones sobre distintos sectores productivos.
En ese contexto, Castagnini describió un panorama preocupante y advirtió que, de mantenerse las actuales condiciones, la situación podría profundizarse en los próximos meses. “La caída es irreversible si seguimos así”, sostuvo al analizar el presente de las empresas industriales.
Como ejemplo de la situación que atraviesa el sector, relató el caso de una empresa quilmeña que contaba con 100 trabajadores, pero que ya había despedido a 20 empleados y evaluaba nuevas desvinculaciones.
Según explicó, el empresario le planteó que, si las condiciones no se modifican, la compañía podría terminar funcionando con apenas 10 trabajadores.
La explicación detrás de esa decisión, de acuerdo con el testimonio que recibió Castagnini, está relacionada con la pérdida de competitividad de la producción local frente a los productos importados. “Si yo importo lo que estoy produciendo, gano muchísimo más dinero que produciéndolo acá”, fue la respuesta que, según contó, recibió del empresario.
El caso refleja una de las principales preocupaciones que atraviesa actualmente al sector industrial: la posibilidad de que empresas que durante años produjeron en el país reduzcan sus estructuras, desplacen parte de su actividad hacia productos importados o directamente dejen de producir.
“Hay margen todavía”
A pesar del diagnóstico crítico, Castagnini sostuvo que todavía existe la posibilidad de modificar el rumbo y evitar que la situación continúe profundizándose.
“Creo que hay tiempo para la mejora, hay tiempo para el cambio”, afirmó, aunque remarcó la necesidad de que exista mayor diálogo entre los distintos niveles del Estado y los representantes del sector productivo.
“No es posible no escuchar. Hay que ser razonable”, planteó.
En ese sentido, también cuestionó el discurso que presenta a la industria y a las pequeñas y medianas empresas como sectores que dependen exclusivamente de subsidios o asistencia estatal.
Para Castagnini, el debate debe centrarse también en el impacto que tiene la situación de las pymes sobre el empleo. “Si defiendo una pyme, estoy diciendo que no quiero que caiga, que no quiero que echen a 20 personas más”, explicó.
El dirigente remarcó así que la defensa del entramado productivo no implica solamente sostener empresas, sino también preservar los puestos de trabajo que dependen de ellas.
Finalmente, dejó una fuerte advertencia sobre el futuro de la industria de Quilmes y de la región: “Hay margen todavía para que no llegue la muerte de todo el aparato productivo, pero si seguimos así, en poco tiempo lo será”.
