La Municipalidad de Berazategui advierte sobre ciertos alimentos, habituales en la dieta humana, que son perjudiciales para la salud de los animales de compañía y, en casos especiales, hasta pueden llevar a su deceso.
Profesionales de la Clínica Veterinaria Municipal, dependiente de la Secretaría de Salud Pública e Higiene local, ofrecen un listado de aquellos alimentos que no deben ingerir perros ni gatos:
-Uvas y pasas: afectan a los perros, y los síntomas aparecen a las pocas horas. Los principales son vómitos, letargo y retorcijones. Entre 24 y 72 horas después, pueden llevar a la insuficiencia renal y, en los casos más graves, la muerte.
-Chocolate y cacao: estos alimentos contienen teobromina, una sustancia tóxica para los perros que puede llevarlos a la muerte. Los primeros síntomas aparecen a las pocas horas de ingeridos e incluyen vómitos, agitación y temblores; y luego, se suman convulsiones, disnea y taquicardias. Finalmente, el perro sufre una insuficiencia cardíaca y muere.
-Cebollas y ajo: no deben ser ingeridos por gatos, ya que les pueden causar daños en los glóbulos rojos y provocar anemia. Además, consumidos en grandes cantidades son venenosos. La recomendación de no ingesta incluye formas concentradas de cebolla o ajo, como la mezcla de sopa de cebolla o ajo en polvo. Les provoca letargo, debilidad, reducción del apetito, encías pálidas y orina que va de color naranja a rojo oscuro. Ante estos síntomas, deben ser llevados al veterinario inmediatamente.
-Bebidas alcohólicas y alimentos con alcohol: son muy peligrosos para los gatos, porque les pueden provocar vómitos, diarrea, temblores, desorientación, problemas para respirar e incluso llevar al coma o la muerte. Es importante saber también que la masa cruda produce alcohol y causa extensión en el estómago, por lo que tampoco deberían ingerirla. Ante el consumo de una pequeña cantidad de alcohol, los gatos requieren de atención veterinaria inmediata.
-Leche: Si bien los gatos no tienen problemas para tolerar la leche, se recomienda que solo tomen la leche de su madre mientras son cachorros, debido a la posibilidad de presentar problemas digestivos.
