El Gobierno de Javier Milei sumó una nueva baja: dejó su cargo Sergio Maldonado, quien se desempeñaba como presidente de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA).
La salida se da en un contexto complejo para la cobertura médica de militares, retirados y sus familias, atravesado por reclamos, deudas y tensiones internas que vienen acumulándose desde hace meses.
Un sistema en crisis
La OSFA fue creada tras la disolución del IOSFA, en un proceso de reestructuración que aún no logró estabilizarse. Desde el oficialismo evitan hacer una lectura política directa de la renuncia, aunque reconocen dificultades persistentes en el funcionamiento del sistema.
En el Ministerio de Defensa admiten que la transición quedó marcada por urgencias financieras, presión de afiliados y problemas operativos, en un esquema que también incluyó la separación de la cobertura de las fuerzas federales.
Deudas y números en rojo
Los datos oficiales reflejan la magnitud del problema. Según información presentada ante el Congreso, la deuda acumulada al 31 de marzo de 2026 supera los $248.600 millones.
El pasivo incluye reintegros pendientes, gastos en prestaciones médicas, funcionamiento y préstamos, lo que configura un escenario de fuerte tensión financiera para el sistema.
Un contexto sensible
La renuncia de Maldonado también se produce en un clima delicado dentro del ámbito militar, atravesado por situaciones que impactaron en la estructura interna y expusieron el nivel de desgaste institucional.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene que la OSFA ya se encuentra en funcionamiento desde abril y continúa reconociendo prestaciones médicas, aunque el desafío sigue siendo ordenar el sistema y recuperar la confianza de afiliados y prestadores.
El episodio vuelve a poner en foco la situación de la cobertura sanitaria de las Fuerzas Armadas, en medio de un proceso de cambios que aún no encuentra equilibrio.
