La decisión del Gobierno de avanzar con la concesión del complejo turístico de Chapadmalal por 30 años encendió las alarmas entre los trabajadores, que advierten un escenario de despidos, vaciamiento y pérdida de un histórico símbolo del turismo social en la Argentina.
El anuncio fue realizado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en línea con la política de ajuste y desguace del Estado impulsada por el presidente Javier Milei. Según trascendió, el proceso de privatización ya estaría avanzado e implicaría la desvinculación de todos los empleados que actualmente trabajan en la Unidad Turística Chapadmalal.
Durante su habitual conferencia, Adorni intentó justificar la medida bajo el argumento de atraer inversiones privadas. “Se busca traer inversión privada que restaure y eleve la calidad del complejo para que pase a estar finalmente al servicio de la gente”, sostuvo. Sin embargo, evitó dar precisiones sobre el futuro de los trabajadores y las condiciones de acceso público.
Denuncias de “venta de humo” y falta de definiciones
Desde la delegación de UPCN en General Pueyrredon cuestionaron con dureza el anuncio oficial y denunciaron que el proceso lleva meses sin avances concretos. “Es una venta de humo. Estamos en un limbo desde el año pasado, sin ninguna certeza”, señalaron.
Los trabajadores explicaron que el complejo fue transferido a la órbita de la Jefatura de Gabinete, pero desde entonces no hubo información clara sobre su destino. Esta falta de definiciones, remarcan, se traduce en un deterioro progresivo del funcionamiento.
Vaciamiento y freno al turismo social
Uno de los puntos más sensibles es la paralización del turismo social, una política histórica que garantizaba el acceso a vacaciones para sectores populares. Según denunciaron, la actividad se encuentra prácticamente detenida.
“Lo que es el turismo social estuvo trabado, no tuvimos abierto y eso genera una gran angustia entre nuestros compañeros”, advirtieron, describiendo un proceso de vaciamiento previo a la privatización.
Impacto social: familias en riesgo
El posible cierre o reconversión del complejo pone en riesgo directo a unas 60 familias que dependen laboralmente de la colonia. En ese contexto, los trabajadores remarcan que el ajuste no es solo administrativo, sino profundamente social.
“Nos enfrentamos a momentos muy inciertos. No hay respuestas y no tenemos un panorama claro a futuro”, expresaron desde el gremio.
Un modelo en discusión
La situación de Chapadmalal reabre el debate sobre el rol del Estado en el acceso al turismo y los bienes públicos. Mientras el Gobierno apuesta a la lógica de mercado y la reducción del gasto, trabajadores y sectores críticos advierten que detrás del discurso de eficiencia se esconde una transferencia de recursos públicos al sector privado, con costos directos en empleo y derechos.
El futuro del complejo, emblema del turismo social en el país, queda así atravesado por una tensión cada vez más marcada entre la búsqueda de rentabilidad y la función social que históricamente cumplió.
