Los alumnos primarios y secundarios de Francia volvieron a clase de forma obligatoria durante dos semanas, hasta las vacaciones de verano, mientras se suprimió el límite de estudiantes por aula y se redujo de cuatro metros a uno el distanciamiento obligatorio en los colegios.
El presidente Emmanuel Macron ordenó el regreso de todos los alumnos y profesores «de manera obligatoria y en condiciones normales», con el objetivo de restablecer el contacto con todos los alumnos, especialmente con el 4% que aún no asistía por el confinamiento.
«No se puede dejar a los alumnos sin clase de marzo a septiembre», dijo el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, a Radio France Internacional, y precisó que el objetivo es que en las dos próximas semanas los 6,7 millones de estudiantes de primaria y los 3,3 millones de secundaria asistan presencialmente a clase.