El emblemático shopping Portal Palermo, ubicado en el barrio porteño de Palermo, cerrará definitivamente sus puertas tras más de tres décadas de funcionamiento, luego de haber sido subastado por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) bajo la gestión del Gobierno de Javier Milei.
El centro comercial, ubicado en la intersección de Avenida Intendente Bullrich y Avenida Cerviño, alberga los hipermercados Jumbo y Easy, que también se verán afectados por el cierre. Según informó Cencosud, la empresa concesionaria, ambos locales continuarán operando hasta diciembre de 2026, cuando se concrete el retiro definitivo del grupo chileno.
Subasta del predio y cambio de proyecto
El terreno de más de 44.000 metros cuadrados fue vendido por la AABE en una subasta pública que despertó gran interés. Finalmente fue adquirido por el empresario Eduardo Costantini, fundador de Consultatio y creador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), por US$ 127 millones, tras una puja que elevó el precio base de US$ 81 millones.
Desde Cencosud aclararon que la salida “se realizará de manera ordenada” y que el compromiso con la Argentina se mantiene, destacando que la compañía continúa con su plan de expansión y modernización de las marcas Jumbo, Disco y Easy, además de la reciente compra de la cadena mayorista Makro.
Qué se construirá en el predio de Portal Palermo
Costantini adelantó que invertirá más de US$ 350 millones en la construcción de un nuevo polo urbano inspirado en el Design District de Miami, pero con identidad porteña. El desarrollo incluirá oficinas, locales comerciales, residencias, espacios verdes, esculturas y una agenda cultural abierta al público, en un predio de 42.000 metros cuadrados frente a la Mezquita de Palermo y a pocos metros del Sanatorio de la Trinidad.
Las obras comenzarían dentro de un año y culminarían hacia 2030. Además, el proyecto prevé la restauración del histórico Pabellón del Centenario, declarado Monumento Histórico Nacional.
De esta manera, el cierre del Portal Palermo simboliza el final de una era para el comercio en la zona y la transformación del terreno en un nuevo enclave de lujo impulsado por el sector privado, en el marco de las políticas de venta de activos estatales promovidas por el Gobierno de Javier Milei.
