A 20 años del histórico asalto al Banco Río de Acassuso, conocido como el “Robo del Siglo”, un hombre que asegura haber participado en la planificación y ejecución del hecho rompió el silencio por primera vez, pese a que nunca fue imputado ni figuró en la causa judicial.
El sujeto, apodado “El Fantasma”, se presentó con el rostro cubierto pero sin distorsionar la voz en una entrevista televisiva, donde brindó detalles inéditos sobre cómo se organizó uno de los robos más impactantes de la historia criminal argentina.
Su rol en el golpe
Según su propio testimonio, participó activamente dentro del banco junto a algunos de los principales integrantes de la banda:
“Entro al banco, subo las escaleras con Fernando Araujo y Luis Mario Vitette Sellanes, y reventamos las cajas de seguridad. Ellos las abrían y yo guardaba plata y oro”, relató.
También recordó momentos de tensión con los rehenes y cómo utilizó a una mujer como escudo al detectar la presencia de francotiradores en el exterior.
Cómo logró escapar
El hombre explicó que, tras la caída de algunos de los integrantes entre ellos Rubén Alberto de la Torre, decidió cortar todo vínculo con la banda y desaparecer:
“Cuando veo que el Beto cayó, desaparezco, no tuve más contacto con ninguno”, afirmó.
En ese sentido, deslizó una hipótesis sobre por qué nunca fue investigado: “Ya tenían a la banda, pero sabían que había más personas”.
Los condenados del caso
Por el asalto ocurrido en 2006, fueron condenados:
- Fernando Araujo
- Luis Mario Vitette Sellanes
- Rubén Alberto de la Torre
- Sebastián García Bolster
- Julián Zalloecheverría
El golpe, perpetrado en la localidad bonaerense de Acassuso, se destacó por su planificación, la toma de rehenes y una fuga cinematográfica a través de túneles, sin enfrentamientos armados.
Una pieza que nunca apareció en la causa
“El Fantasma” también se refirió a Alicia Di Tullio, quien fue clave para identificar a los integrantes de la banda:
“Delató a toda la banda, pero a mí no me conocía”, explicó, señalando que su anonimato fue determinante para quedar fuera del expediente.
A dos décadas del hecho, su testimonio reabre interrogantes sobre la investigación y deja en evidencia que, incluso en uno de los casos más estudiados del país, aún podrían quedar zonas grises sin resolver.
