La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir a la misa en la Basílica de Luján por el aniversario de la muerte del papa Francisco y, en cambio, participó de una ceremonia en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio porteño de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado.
En declaraciones televisivas, explicó que eligió ese lugar por su significado personal y religioso, y cuestionó el carácter del acto oficial. “Vine acá, que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios”, expresó.
Villarruel denunció una “politización” de la ceremonia en Luján y tomó distancia al afirmar que allí “estaba lo peor de la casta política”. “Era una ceremonia para recordar al Papa, pero estaba lo peor de la casta política. Yo soy coherente con mis creencias, soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas”, sostuvo.
En la misa de Luján participaron dirigentes de distintos espacios políticos. En primera fila estuvieron autoridades nacionales y referentes del oficialismo, mientras que en otras ubicaciones se hicieron presentes dirigentes de la oposición, incluidos el gobernador bonaerense Axel Kicillof y varios intendentes.
“Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos”, agregó la vicepresidenta.
Con el presidente Javier Milei de viaje en Israel, Villarruel se encontraba a cargo del Poder Ejecutivo, por lo que se esperaba su presencia en la ceremonia oficial en Luján.
