El proyecto enviado al Congreso contempla una expansión del PBI del 4%, una inflación promedio anual del 21,1% y un índice de precios del 18% interanual para diciembre. Además, prevé un dólar mayorista de $1.847,60 a fin de año y un nuevo superávit financiero.
El Gobierno de Javier Milei presentó el proyecto de Presupuesto 2027, la hoja de ruta económica para un año marcado por las elecciones presidenciales y por la intención del oficialismo de sostener el equilibrio de las cuentas públicas.
El escenario macroeconómico elaborado por el Ministerio de Economía contempla un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4%, una inflación promedio anual del 21,1% y una desaceleración del índice de precios hasta el 18% interanual en diciembre de 2027.
El proyecto también establece una referencia cambiaria de $1.728 por dólar como promedio anual y de $1.847,60 para diciembre, mientras que el Gobierno espera mantener un resultado financiero positivo por cuarto año consecutivo.
Dos números diferentes para la inflación
Uno de los puntos que puede generar confusión en la lectura del proyecto es la existencia de dos referencias para la inflación.
El 21,1% corresponde al promedio anual estimado para 2027. En cambio, el 18% representa la variación interanual prevista para diciembre de ese año.
La diferencia responde a la metodología utilizada para medir la evolución de los precios durante el año: una inflación promedio toma en cuenta el nivel de precios de todo el período, mientras que la medición interanual de diciembre compara ese mes con diciembre del año anterior.
El objetivo oficial, en cualquier caso, es que la inflación continúe descendiendo durante 2027. Para 2026, el propio proyecto estima una inflación del 29%, muy por encima del 10,1% que había contemplado el Presupuesto 2026 original.
La economía crecería 4%
El Gobierno proyecta que la actividad económica se expanda 4% durante 2027.
La estimación supone una aceleración respecto de la proyección oficial para 2026, que fue corregida hasta un crecimiento del 3%.
El cálculo llega en un contexto en el que las expectativas privadas son más moderadas. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta para 2027 un crecimiento inferior al previsto por el Ejecutivo, en torno al 2,9% según las referencias difundidas tras la presentación del proyecto.
Algunos economistas también señalaron que alcanzar una expansión del 4% durante un año electoral constituye una hipótesis exigente, aunque destacaron que el nuevo presupuesto presenta supuestos más moderados que los utilizados en el ejercicio anterior.
El dólar: $1.728 promedio y $1.847,60 en diciembre
La pauta cambiaria también ocupa un lugar central.
El proyecto contempla un tipo de cambio mayorista promedio de $1.728 durante 2027, mientras que para diciembre estima una cotización de $1.847,60.
El supuesto implica que el peso se movería durante el año a un ritmo inferior al de la inflación proyectada, lo que supone una apreciación real de la moneda si las previsiones oficiales se cumplen.
Para 2026, el Gobierno estima que el dólar mayorista finalizará alrededor de los $1.600, mientras que el REM contempla una cotización cercana a $1.630 para diciembre. Para diciembre de 2027, las expectativas privadas relevadas por el mercado ubican al dólar por encima de la referencia oficial.
Superávit fiscal como regla
Uno de los pilares del proyecto es la continuidad del equilibrio de las cuentas públicas.
Para 2027, el Gobierno prevé un superávit primario equivalente al 1,3% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2%.
El resultado primario se obtiene antes del pago de intereses de la deuda, mientras que el resultado financiero incorpora esos intereses.
El Ejecutivo sostiene que, si se cumplen las proyecciones, 2027 sería el cuarto año consecutivo con superávit financiero. Sin embargo, esa afirmación debe entenderse como una proyección, ya que 2026 todavía no finalizó. Hasta julio, los datos oficiales mostraban un resultado financiero positivo equivalente al 0,1% del PBI.
Más recursos y una mayor recaudación
El proyecto también contempla una recuperación de los ingresos del Estado.
Para la Administración Nacional se proyectan recursos por alrededor de $199 billones, con un incremento interanual superior al 25%.
Dentro de esa estructura, los ingresos impositivos tendrían una expansión proyectada del 30,6%, mientras que los recursos totales crecerían alrededor del 25%.
Del lado del gasto, el Gobierno mantiene el objetivo de preservar el resultado fiscal positivo en un año electoral, cuando históricamente aumentan las presiones para incrementar las erogaciones.
Salarios, consumo e inversión
El escenario oficial también contempla una mejora de algunas variables vinculadas con la actividad interna.
El Gobierno estima una suba del salario promedio del 25,4%, por encima de la inflación promedio proyectada del 21,1%.
También espera un crecimiento del consumo privado del 3,4% durante 2027, mientras que la inversión bruta fija tendría una recuperación después de la caída prevista para 2026.
La combinación de menor inflación, recuperación salarial y mayor actividad forma parte de la hipótesis sobre la que se construyeron las estimaciones de recaudación y gasto.
Exportaciones por encima de los US$130.000 millones
El frente externo es otro de los componentes relevantes del proyecto.
El Gobierno espera que las exportaciones superen los US$130.000 millones durante 2027, mientras que el saldo positivo de la balanza comercial de bienes y servicios rondaría los US$15.000 millones.
La previsión se apoya en el crecimiento esperado de sectores vinculados con la energía, la minería y otras actividades exportadoras. De concretarse, el nivel de ventas externas se ubicaría entre los valores nominales más elevados de la serie histórica.
El debate comienza ahora en el Congreso
El proyecto ingresó a la Cámara de Diputados, donde comenzará el proceso parlamentario que deberá desembocar en su tratamiento en el recinto.
La discusión no estará limitada a los números macroeconómicos. Los bloques opositores y los distintos sectores que pueden resultar decisivos para la aprobación analizarán también las partidas destinadas a jubilaciones, educación, salud, universidades, obra pública, seguridad y defensa.
El Presupuesto 2027 será, además, una prueba política para el Gobierno en un Congreso cuya composición surgida de las últimas elecciones obligará al oficialismo a construir acuerdos para conseguir las mayorías necesarias.
Las proyecciones económicas también estarán bajo observación. Economistas consultados luego de la presentación consideraron que el escenario oficial mantiene un componente optimista, particularmente en la previsión de crecimiento, aunque destacaron como un dato relevante la continuidad del compromiso con el equilibrio fiscal.
Una hoja de ruta para el año electoral
El Presupuesto 2027 plantea así un escenario en el que el Gobierno espera combinar crecimiento económico, menor inflación, recuperación salarial y superávit fiscal.
La principal incógnita será si esas variables pueden cumplirse simultáneamente en un año electoral y en un contexto financiero internacional que continúa condicionando a los mercados emergentes.
El Congreso tendrá ahora la palabra. Allí comenzará el debate sobre una iniciativa que no solamente define cuánto y en qué gastará el Estado durante 2027, sino que también expone las principales apuestas económicas del Gobierno para el tramo final de su mandato.
