El Observatorio de la Deuda Social Argentina señaló que el aumento de los gastos básicos redujo el ingreso disponible de los hogares. También advirtió por el deterioro del empleo, el menor crecimiento de los salarios y una menor capacidad de las transferencias sociales para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
La Universidad Católica Argentina (UCA) analizó las causas detrás del aumento de la pobreza registrado durante el primer semestre de 2026 y señaló entre los principales factores el incremento de tarifas, servicios y alquileres, además del menor dinamismo de la actividad económica, el deterioro de la calidad del empleo y una recuperación más débil de los ingresos laborales.
El análisis fue elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) y se conoció luego de que el INDEC informara que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre del año, mientras que la indigencia llegó al 7,5%. En comparación con el segundo semestre de 2025, ambos indicadores aumentaron 4,1 y 1,8 puntos porcentuales, respectivamente.
Tarifas y alquileres, una mayor carga sobre los hogares
Para la UCA, uno de los cambios relevantes estuvo relacionado con la estructura del gasto familiar.
El informe sostiene que los servicios, las tarifas y los alquileres son gastos difíciles de sustituir y que aumentaron con mayor intensidad que otros precios y que numerosos ingresos familiares. Como consecuencia, una porción mayor del presupuesto de los hogares queda destinada a cubrir esos compromisos, reduciendo el dinero disponible para alimentos y otras necesidades.
El Observatorio advierte además que este fenómeno puede quedar parcialmente oculto en una medición tradicional de pobreza monetaria cuando cambia de manera significativa la composición del gasto de las familias.
La evolución reciente de los servicios públicos aporta contexto a ese diagnóstico. Un informe del IIEP UBA-CONICET estimó que la canasta de servicios públicos del AMBA representó en agosto el 14,5% del salario promedio, con un costo total de unos $289.622. El mismo estudio señaló que esa canasta había aumentado 944% desde diciembre de 2023 hasta agosto de 2026, frente a una suba estimada del nivel general de precios del 249% en el mismo período.
Menos dinamismo económico y empleo más precario
La UCA también relacionó el aumento de la pobreza con la evolución de la actividad económica y del mercado laboral.
El informe señaló que la caída desestacionalizada del PIB durante el segundo trimestre de 2026 coincidió con una reducción del empleo registrado y con una mayor presencia de ocupaciones informales y precarias.
En ese sentido, el análisis pone el foco no solamente en la cantidad de puestos de trabajo creados, sino también en su productividad, estabilidad y nivel de remuneración.
La lectura de la UCA es que un mercado laboral con mayor informalidad y empleos de menor calidad limita la capacidad de los hogares para sostener sus ingresos frente al aumento de los gastos esenciales.
Los salarios perdieron impulso
Otro de los factores señalados es la evolución de los ingresos laborales.
Según el Observatorio, la recuperación real de los salarios que había acompañado la reducción de la pobreza perdió fuerza hacia fines de 2025. Durante el primer semestre de 2026, los salarios registrados volvieron a mostrar retrocesos reales frente al semestre anterior, en un contexto caracterizado por una mayor fragilidad del empleo.
La UCA había advertido previamente que el proceso de reducción de la pobreza se había frenado durante el primer trimestre del año. En ese período, estimó una tasa de pobreza del 30%, frente al 29,9% del último trimestre de 2025, mientras que la indigencia pasó de 6,1% a 6,5%.
Se revirtió una dinámica favorable de los precios
El informe también identifica un cambio en la relación entre los precios de los alimentos y el resto de los bienes y servicios.
Durante buena parte de 2024 y 2025, según la UCA, los alimentos y otros componentes de las canastas básicas habían aumentado por debajo del nivel general de precios. Esa evolución había contribuido a reducir la pobreza incluso en un escenario donde la recuperación de los ingresos era limitada.
Desde fines de 2025, esa relación comenzó a modificarse. Para el Observatorio, el aumento relativo de los alimentos y de los servicios básicos redujo parte del beneficio que había generado aquella dinámica de precios.
Las transferencias sociales también perdieron capacidad de compensación
La UCA incorporó otro elemento al análisis: la evolución de las prestaciones sociales.
El informe reconoce que la Asignación Universal por Hijo (AUH), las jubilaciones y otras transferencias continúan teniendo un papel relevante para los hogares de menores ingresos. Sin embargo, advierte que su capacidad de compra se debilitó.
Entre los factores mencionados aparecen las actualizaciones con rezago y la pérdida de cobertura real de la Prestación Alimentar frente al aumento de las canastas básicas.
Para el Observatorio, esa menor capacidad protectora limita el efecto que las políticas de transferencias habían tenido durante períodos anteriores sobre los indicadores de pobreza e indigencia.
Un cambio de tendencia
Además del dato semestral, la UCA puso el foco en la evolución trimestral del indicador.
Según su reconstrucción, la pobreza pasó de 26,9% en el tercer trimestre de 2025 a 29,9% en el cuarto trimestre, se ubicó en 30% durante el primer trimestre de 2026 y llegó a 34,6% en el segundo trimestre.
Por eso, el Observatorio considera que el dato más relevante no es solamente el nivel alcanzado durante el semestre, sino el cambio de tendencia registrado después de varios períodos de descenso.
El 32,3% informado por el INDEC para el primer semestre de 2026 se encuentra, además, por encima del 31,6% registrado durante el primer semestre de 2025. La diferencia adquiere relevancia porque, según la UCA, aquel período todavía formaba parte de una etapa descendente que luego se interrumpió.
Qué muestran los nuevos datos
El diagnóstico elaborado por la UCA combina varios factores: mayor peso de los servicios y alquileres, evolución de los alimentos, menor dinamismo económico, deterioro de la calidad del empleo, menor crecimiento de los ingresos y pérdida de capacidad de algunas transferencias sociales.
El resultado oficial muestra que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población de los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC durante el primer semestre de 2026.
La discusión sobre las causas, en tanto, apunta a un aspecto central de la situación de los hogares: no alcanza con observar únicamente cuánto aumentan los ingresos nominales, sino también cuánto de esos ingresos queda disponible después de afrontar los gastos que resultan difíciles de evitar, particularmente vivienda, servicios, transporte y alimentación.
En ese contexto, la evolución de los salarios, el empleo y los precios relativos durante los próximos meses será determinante para establecer si el aumento registrado en el primer semestre constituye una reversión consolidada de la tendencia o si el indicador vuelve a mostrar una mejora.
