«Va a ser un dolor muy grande, me gustaría venir toda la vida, jugar en la Selección en lo más lindo que te puede pasar», admitió Lionel Messi en su partido despedida de la Albiceleste, que terminó con un 3-0 ante Benín en el Monumental, con un penal convertido por el astro rosarino.
Al hablar ante un estadio repleto, dijo que «nunca dejé de luchar, de pelear, de dar el máximo, de querer estar siempre», pero señaló que «es el momento, el último mundial fue demasiado todo lo que me tocó vivir».
Si bien el bicampeonato mundial estuvo al alcance de la mano, «la realidad es que no pasó nada raro, dimos todo. El partido con Inglaterra fue un desgaste muy grande para todos nosotros», admitió.
«Llegamos con lo justo -frente a España-, la peleamos como lo hicimos siempre», pero «no pudimos ser campeones», se disculpó.
El 10 agradeció especialmente a sus compañeros de equipo, a quienes calificó como «guerreros que se dejaban la vida» en cada partido y reiteró que «voy a extrañar muchísimo jugar acá, siempre recibí un cariño enorme desde el inicio hasta el final. Soy un agradecido por todo lo que me tocó vivir».
Durante el amistoso de despedida Nicolás Otamendi, Nico Paz y el propio Messi convirtieron los goles de Argentina, que derrotó 3 a 0 al elenco africano.
«Cuando estamos unidos somos más fuerte que cualquiera», dijo Messi a los hinchas y vaticinó «momentos muy duros» en los próximos años porque «hay gente que quiere ver mal a la Selección y no hay que darles el gusto».
Para cerrar, Messi dio una vuelta para saludar a cada uno de los hinchas, visiblemente emocionado.
