El país, el más castigado en Europa por el brote con más de 61.400 muertes confirmadas, decidió dar prioridad a los ancianos, sus cuidadores y al personal sanitario en el inicio de esta campaña de inmunización.
Con tapabocas y vestida con un suéter navideño, Keenan se dio la primera inyección en un hospital de Coventry, una ciudad ubicada en el centro de Inglaterra, en la fase inicial de un vasto programa de vacunación que fue bautizado por los funcionarios sanitarios como «Día V».
La casualidad quiso que el segundo vacunado fuera William Shakespeare, un hombre de 81 años que se declaró «encantado» de poder participar de una campaña histórica que se augura larga y de logística complicada.
El comienzo del programa de vacunación llega menos de una semana después que el Reino Unido se convirtiera en el primer país occidental en aprobar el uso de una vacuna contra el coronavirus, en este caso la desarrollada por Pfizer y BioNTech.
RUSIA, CHINA Y ESTADOS UNIDOS
Rusia comenzó a administrar su vacuna, llamada Sputnik V, el pasado fin de semana, y en China se suministró una vacuna experimental a un grupo muy pequeño de la población. Mientras que Estados Unidos y la Unión Europea esperan aún la aprobación de sus reguladores.
Este programa de vacunación masiva, que probablemente servirá de ejemplo a otros países, se extenderá a lo largo de varios meses, por lo que las actuales restricciones para frenar el avance del COVID-19 podrían extenderse hasta la primavera británica.
