Agustín Pedro Justo había gobernado como un déspota ilustrado, subordinando la política nacional a los intereses comerciales arraigados y alentando el fraude electoral sistemático en las elecciones legislativas y provinciales de 1934.

A su vez promovía un gasto récord en obras públicas. Aquel día 16 de abril de 1937 El Presidente Magistrado Justo, leía durante su discurso la obra realizada por el Teniente Gral. Julio A. Roca.

Su administración inició las primeras carreteras interurbanas pavimentadas de la nación, la masiva Avenida Nueve de Julio de Buenos Aires y la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, entre otras obras.
