El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un nuevo desembolso de 1.050 millones de dólares para la Argentina, pero al mismo tiempo lanzó duras observaciones sobre las políticas de transparencia y los mecanismos de control de la corrupción implementados por el Gobierno de Javier Milei.
Las críticas fueron incluidas en la segunda revisión del acuerdo vigente y marcan uno de los pronunciamientos más severos del organismo sobre cuestiones institucionales desde el regreso de la Argentina al financiamiento del FMI en 2018.
En el informe, el organismo señaló que el país mantiene importantes desafíos pendientes en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. En ese sentido, destacó que Argentina obtuvo apenas 36 puntos sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 elaborado por Transparencia Internacional.
El Fondo sostuvo además que los actuales mecanismos de declaración patrimonial de los funcionarios presentan “verificación limitada, escasa transparencia, publicación tardía y aplicación desigual”. También advirtió sobre debilidades en las normas vinculadas a conflictos de intereses y cuestionó la capacidad del Estado para garantizar su cumplimiento efectivo.
Otro de los puntos señalados por el organismo fue el funcionamiento del sistema judicial. El reporte indicó que persisten preocupaciones respecto de la independencia de la Justicia y mencionó observaciones internacionales que advierten sobre demoras en causas de alto perfil y limitaciones en los mecanismos de rendición de cuentas de funcionarios de alto rango.
Las observaciones forman parte del denominado “Marco de Gobernanza y Anticorrupción” que el FMI aplica desde 2018 para evaluar cómo las debilidades institucionales pueden afectar el desempeño económico de los países.
El informe coincide con la reciente decisión del Gobierno nacional de prorrogar hasta el 31 de julio el plazo para la presentación de declaraciones juradas patrimoniales ante la Oficina Anticorrupción, que originalmente vencía el 30 de mayo.
Además de las observaciones institucionales, el FMI manifestó preocupación por la situación del sistema financiero y el crecimiento de la morosidad. El organismo alertó sobre el aumento de los préstamos en mora, especialmente en el segmento de consumo, y advirtió sobre la creciente dependencia de los bancos del financiamiento de corto plazo.
En paralelo, destacó la necesidad de fortalecer la supervisión de las entidades financieras no bancarias y monitorear el crecimiento del sector fintech, donde los niveles de mora presentan indicadores elevados.
Según datos del Banco Central citados en la revisión, la morosidad de los hogares alcanzó el 11,5% en marzo, registrando un fuerte incremento respecto del mismo período del año anterior.
