Un escándalo sacudió al Ministerio de Capital Humano tras conocerse que se adquirió una cafetera automática Philips por casi $2 millones, en un contexto donde el Gobierno había promovido la austeridad. La compra, que se realizó a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, generó duras críticas desde la oposición y el ámbito social.
El martes, los documentos sobre este gasto se viralizaron en redes sociales, destacando que el precio pagado superaba el que ofrece la web oficial de la marca, donde el mismo modelo se encuentra a poco más de $1,4 millones. Además, se sumó una contratación de catering por $3 millones en la misma cartera, lo cual exacerbó las críticas.
Uno de los más enérgicos en expresar su descontento fue el dirigente social Juan Grabois, quien apuntó contra Pettovello: “El cafecito con espuma con sobreprecio ($1.917.000) y los triples del catering de Pettovello (tres palos sospechosamente redondos) se pagan con 6,444 raciones de almuerzo según el PNUD”, lanzó, vinculando estos gastos con la falta de alimentos en los comedores.
Ante la creciente indignación, el vocero presidencial, Manuel Adorni, informó que la ministra Pettovello, quien actualmente está en Europa, solicitó la renuncia de Constanza Cassino, la subsecretaria de Gestión Administrativa de la Secretaría de Niñez y Familia, responsable de la compra. Cassino, abogada de la UCA y con experiencia en el Ministerio de Modernización porteño, había sido nombrada en su cargo en agosto.
Este episodio suma una nueva polémica al Gobierno, que enfrenta cuestionamientos por los mensajes contradictorios entre el discurso de austeridad y las prácticas de gestión.
