Julieta Zylberberg Brilla en el Unipersonal de Suzie Miller: Una Mirada Crítica a las Agresiones Sexuales

Julieta Zylberberg Brilla en el Unipersonal de Suzie Miller Una Mirada Crítica a las Agresiones Sexuales
Julieta Zylberberg Brilla en el Unipersonal de Suzie Miller Una Mirada Crítica a las Agresiones Sexuales

Julieta Zylberberg se pone en la piel de un personaje complejo y desgarrador en el unipersonal dirigido por Andrea Garrote y escrito por la autora australiano-británica Suzie Miller. La obra, que se estrena en un contexto social y político tenso en Argentina, aborda de manera cruda y directa las agresiones sexuales, invitando al público a reflexionar sobre una realidad que afecta a muchas personas.

Bajo la dirección de Garrote, Zylberberg interpreta a una protagonista que comienza percibiéndose como un simple engranaje en un sistema judicial, pero que termina siendo devorada por ese mismo sistema al que inicialmente ayudó a fortalecer. La narrativa traza un recorrido emocional intenso, mostrando cómo las estructuras de poder y las instituciones pueden victimizar aún más a quienes buscan justicia.

Andrea Garrote, conocida por su visión aguda y su enfoque innovador en el teatro, define a esta disciplina como «una gran maquinaria de deconstrucción». Según Garrote, el teatro tiene el poder de cuestionar y desmantelar las narrativas establecidas, ofreciendo una plataforma para la reflexión y el cambio social. Su dirección en esta obra busca precisamente eso: confrontar al público con la brutalidad de las agresiones sexuales y el papel que juega el sistema en perpetuar esta violencia.

Por su parte, Zylberberg ha señalado la relevancia de llevar esta obra al escenario en el contexto actual del país. «En este momento tan siniestro que estamos atravesando en el país, hay que hacer esta obra», afirmó la actriz. Su interpretación no solo es un testimonio del talento y compromiso de Zylberberg, sino también un llamado a la acción y a la concienciación sobre una problemática urgente.

La obra de Suzie Miller no deja espacio para la indiferencia. Con una narrativa poderosa y una puesta en escena minimalista pero impactante, la pieza teatral pone en el centro del debate las experiencias de las víctimas de agresiones sexuales y la necesidad de un cambio profundo en el sistema judicial y social.

El público que asiste a esta representación no solo es testigo de una actuación magistral, sino también partícipe de una conversación crucial sobre derechos humanos y justicia. La combinación del guion incisivo de Miller, la dirección perspicaz de Garrote y la actuación visceral de Zylberberg resulta en una obra que promete dejar una marca imborrable en quienes la vean.

En tiempos donde el arte se convierte en un refugio y una herramienta de resistencia, esta obra se erige como un faro de denuncia y esperanza, demostrando una vez más que el teatro puede ser un motor poderoso de transformación social.

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