El costo implícito de transferir divisas al exterior mediante operaciones bursátiles alcanzó su nivel más alto desde el levantamiento parcial del cepo cambiario en abril de 2025. El riesgo país llegó a tocar los 710 puntos básicos durante la jornada, mientras los bonos de deuda y las acciones argentinas reflejaron la cautela de los inversores.
La presión sobre los activos financieros argentinos volvió a encender señales de alerta. Este martes, la comisión implícita para sacar dólares del país a través del mercado bursátil trepó al 5,6%, el nivel más alto desde abril de 2025, en una rueda marcada por la demanda de divisas, la caída de los bonos y la volatilidad del riesgo país.
Durante la jornada se negociaron alrededor de US$ 550 millones y, de acuerdo con los datos del mercado, el 43% de ese volumen estuvo vinculado con operaciones destinadas a obtener dólares para transferirlos al exterior. La dinámica volvió a poner en primer plano las dificultades para sostener la confianza financiera en un contexto de recesión y dudas sobre la capacidad de pago de la deuda pública.
El indicador de riesgo país alcanzó un máximo intradiario de 710 puntos básicos, antes de retroceder y cerrar en torno de los 672 puntos, en línea con el registro del día anterior. Aunque el cierre moderó el movimiento inicial, la evolución de los activos argentinos dejó expuesta la persistente incertidumbre entre los inversores.
El dólar CCL alcanzó los $1.632
La brecha entre los tipos de cambio financieros reflejó la presión sobre las operaciones para dolarizar carteras y transferir fondos al exterior. El dólar MEP, que permite obtener divisas con acreditación en una cuenta dentro del sistema financiero argentino, cerró en torno de los $1.545,70.
Por su parte, el contado con liquidación (CCL), utilizado para transferir fondos al exterior mediante operaciones con títulos, se ubicó en aproximadamente $1.632. La diferencia entre ambas cotizaciones representó un costo implícito del 5,6% para quienes buscan sacar dólares del país a través de ese mecanismo.
El aumento de esa brecha no constituye una comisión única fijada por una entidad, sino que surge de la diferencia entre las cotizaciones utilizadas para las operaciones bursátiles. Por eso, su evolución funciona como una referencia de las condiciones y los costos que enfrenta quien busca transferir divisas fuera de la Argentina.
La suba se produjo en una jornada de fuerte movimiento financiero, en la que una parte importante de las operaciones estuvo asociada con la búsqueda de cobertura en moneda extranjera.
Los bonos presionaron sobre el riesgo país
El comportamiento de los títulos públicos fue otro de los factores centrales de la rueda. Las ventas de bonos argentinos por parte de fondos de inversión provocaron una caída inicial de sus cotizaciones y llevaron al riesgo país a superar los 700 puntos básicos durante las primeras horas de negociación.
El indicador elaborado sobre la base de los títulos soberanos mide la diferencia entre el rendimiento de la deuda argentina y el de los bonos considerados de referencia internacional. Cuando los precios de los títulos caen, sus rendimientos aumentan y el riesgo país suele subir.
En este caso, las operaciones de fondos que redujeron su exposición a la deuda argentina contribuyeron al salto inicial. Más tarde, los bonos recuperaron parte del terreno perdido y el indicador descendió hasta los 672 puntos básicos al cierre.
La recuperación parcial no eliminó las dudas que atraviesan al mercado. Los inversores siguen evaluando la capacidad del Gobierno para afrontar los compromisos de deuda previstos para 2027 y las posibilidades de que la Argentina vuelva a financiarse en condiciones más favorables.
Las acciones también sintieron la incertidumbre
La cautela se extendió a la Bolsa porteña. El índice S&P Merval, que agrupa a las principales acciones del mercado argentino, retrocedió un 0,3% al cierre de la jornada.
En Wall Street, los certificados de acciones de empresas argentinas, conocidos como ADR, mostraron un desempeño dispar, con subas y bajas que reflejaron la falta de una tendencia uniforme entre los inversores.
La evolución de los activos privados también quedó condicionada por las dudas sobre el rumbo económico y la profundidad de la recesión. La incertidumbre no se limita al financiamiento del Estado: también afecta la valuación de las compañías y las expectativas sobre sus resultados futuros.
Para los administradores de fondos internacionales, la combinación de actividad económica débil, vencimientos de deuda y demanda de dólares constituye un factor relevante a la hora de definir cuánto riesgo argentino están dispuestos a asumir.
La salida de capitales y las restricciones cambiarias
La operatoria bursátil para obtener dólares y transferirlos al exterior se vincula con un esquema cambiario que mantiene restricciones para determinados actores económicos, pese a que se flexibilizaron las condiciones para las personas humanas en abril de 2025.
En ese marco, empresas, ejecutivos e inversores que no pueden acceder libremente al mercado oficial para todas sus operaciones recurren a mecanismos financieros que utilizan bonos y otros títulos negociados en pesos y dólares.
Las modificaciones regulatorias introducidas por el Banco Central durante septiembre también incidieron en la forma de realizar esas operaciones. Los cambios obligaron a adaptar estrategias que anteriormente permitían comprar divisas en un mercado y venderlas en otro, con el objetivo de canalizar transferencias al exterior.
La demanda de dólares se produce, además, en un escenario en el que parte de la oferta de divisas proviene del endeudamiento de empresas y provincias en los mercados internacionales. Esos fondos pueden ingresar al país y venderse en el mercado cambiario, aunque su permanencia no está garantizada si las condiciones financieras cambian.
En consecuencia, una eventual reversión de esos flujos podría incrementar la presión sobre el mercado de cambios, especialmente si crecen las expectativas de devaluación o aumenta la demanda de cobertura en moneda extranjera.
El riesgo financiero y las dudas sobre 2027
La evolución de los bonos volvió a concentrar la atención en los compromisos que deberá afrontar el Gobierno durante el próximo año. La capacidad de refinanciar vencimientos, conseguir financiamiento y acumular reservas aparece entre las variables observadas por los inversores.
El aumento del riesgo país encarece las posibilidades de emitir deuda en los mercados internacionales y dificulta una estrategia de financiamiento basada en el retorno del crédito voluntario. Cuando los inversores exigen mayores rendimientos para mantener títulos argentinos, el costo de conseguir nuevos fondos aumenta.
En paralelo, la salida de capitales y la demanda de dólares reflejan que una parte de los operadores continúa buscando reducir su exposición al peso y a los activos locales.
La discusión también se desarrolla en medio de señales de malestar económico y cuestionamientos sobre la respuesta oficial frente a las dificultades de la actividad. Las expectativas sobre el escenario político y electoral de 2027 forman parte del análisis de algunos operadores, aunque el comportamiento diario de los mercados responde a una combinación de factores financieros, económicos y políticos.
La jornada terminó con una baja moderada del Merval y un riesgo país que retrocedió desde su máximo intradiario. Sin embargo, el costo récord para transferir dólares mediante operaciones bursátiles dejó una señal de la presión que continúa soportando el mercado argentino y de las dudas que persisten sobre la estabilidad financiera de los próximos meses.
