Titulares

La fábrica de zapatillas Converse despidió a sus últimos trabajadores y deja de producir en Argentina

Compartilo!

La crisis de la industria del calzado sumó un nuevo golpe en la provincia de Buenos Aires. La empresa Coopershoes, que fabricaba zapatillas Converse en su planta de Las Flores, despidió a la totalidad de los trabajadores que permanecían en las líneas de producción y todo indica que el cierre definitivo del establecimiento es inminente. Actualmente, solo cinco personas continúan en el lugar para realizar tareas administrativas.

La planta, ubicada en el Parque Industrial de Las Flores, llegó a emplear cerca de 150 trabajadores durante su etapa de mayor actividad. La situación se agravó en las últimas semanas y terminó con la salida de los últimos operarios que sostenían la producción de calzado deportivo.

A principios de agosto, la empresa ya había reducido considerablemente su plantel y había dejado alrededor de 30 trabajadores en actividad. En ese momento, el titular de Coopershoes, Markus Heyden, había rechazado las versiones sobre un posible cierre y había asegurado: “No nos vamos a ningún lado”. Sin embargo, pocas semanas después, fueron desvinculados los trabajadores que todavía permanecían en las líneas de producción.

La Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA) había advertido el 31 de agosto que el cierre definitivo de la fábrica “se da por un hecho”, pese a las desmentidas que habían surgido anteriormente.

Coopershoes, cuyo nombre corresponde a Cooperativa de Calçados e Componentes Joanetense Ltda., nació en 1998 en Picada Café, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Una década más tarde desembarcó en Las Flores con su primera planta fuera de Brasil.

La compañía se instaló inicialmente en un predio donde había funcionado una fábrica de GATIC, perteneciente a la familia Bakchellian, y posteriormente trasladó su producción al Parque Industrial de Las Flores, donde realizó inversiones para ampliar sus instalaciones.

Además de las zapatillas Converse All Star, la empresa fabricó calzado para otras marcas, entre ellas Grimoldi y Pony.

El gremio apuntó contra las importaciones y la caída del consumo

Desde UTICRA vincularon la situación de Coopershoes con el escenario que atraviesa la industria nacional y cuestionaron las políticas económicas implementadas por el Gobierno.

La organización sindical sostuvo que el caso representa “otra muestra lamentable del resultado que genera el actual plan económico del gobierno libertario” y advirtió por el impacto que la caída de la producción tiene sobre el empleo.

Entre los principales factores señalados aparece la apertura de las importaciones, que, según el gremio, generó una fuerte presión sobre los fabricantes locales de calzado. A esto se suman la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, que redujeron la demanda de productos como zapatillas e indumentaria.

La situación también fue explicada por Daniel Coronel, delegado de calzado de UTICRA, quien señaló en una entrevista radial que la crisis comenzó a profundizarse desde fines de 2023 y tuvo consecuencias importantes sobre el empleo.

Según detalló, en diciembre de ese año había 322 trabajadores vinculados a las fábricas de calzado de Las Flores, mientras que otra planta contaba con alrededor de 50 empleados. Desde entonces, la cantidad de puestos de trabajo se redujo de manera sostenida.

Coronel atribuyó parte de esa caída a la pérdida de poder adquisitivo. “El que hoy tiene un peso lo usa para poder alimentarse”, afirmó, y explicó que los aumentos en servicios y alquileres llevaron a que la compra de calzado quedara relegada frente a otras necesidades de los hogares.

En el caso particular de Coopershoes, el delegado sostuvo que la empresa dejó de recibir pedidos de Converse y, como consecuencia, ya no contaba con trabajo suficiente para sostener la producción.

Una planta que llegó a tener 150 trabajadores

La situación actual contrasta con los años de mayor actividad de la fábrica, cuando el establecimiento llegó a contar con aproximadamente 150 trabajadores.

El caso de Las Flores también encendió la preocupación por el futuro del empleo en toda la industria del calzado. Coronel aseguró que el sector atraviesa una crisis extendida a distintas fábricas del país y afirmó que, según sus estimaciones, la actividad habría perdido alrededor del 80% de sus trabajadores a nivel nacional, aunque no precisó el período de referencia.

“Estamos tremendamente preocupados, no solo por ellos, por todos los trabajadores del calzado del país”, sostuvo el dirigente sindical.

El delegado explicó además que, pese al cierre de la producción, Coopershoes está pagando las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores despedidos y destacó que durante las últimas semanas el sindicato y la empresa realizaron gestiones ante organismos provinciales para intentar encontrar alternativas.

“Estuvimos en contacto permanente hasta el último día con el presidente de la empresa”, señaló Coronel, aunque indicó que las gestiones no permitieron revertir la situación.

El empresario había advertido por la crisis

Pocos días antes de los despidos definitivos, el propio Markus Heyden había reconocido públicamente las dificultades que atravesaba la empresa, aunque descartaba que Coopershoes fuera a cerrar o abandonar Las Flores.

El 18 de agosto, frente a las versiones que hablaban de una posible salida de la ciudad, Heyden había respondido de manera categórica: “No”, y había señalado que la situación de la firma era “la misma que la mayoría de la industria nacional, y principalmente del sector textil y calzados. Complicada”.

Dos días más tarde, el empresario profundizó sobre el escenario que enfrentaba la compañía y mencionó dos problemas centrales: la caída del consumo y la apertura de las importaciones.

“Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda es la apertura de importaciones”, había explicado.

Heyden comparó la situación con el período 2015-2019 y sostuvo que en aquel momento existían límites para determinadas empresas importadoras, mientras que el escenario actual, según su interpretación, presentaba un ingreso de productos mucho más amplio.

“En teoría el escenario sería peor”, había advertido.

El empresario también dejó una de las frases que mejor sintetizó la incertidumbre que atravesaba a la fábrica: “No vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente”.

En esa misma entrevista, cuestionó la falta de definiciones sobre una política industrial y planteó dudas sobre el futuro de la producción nacional.

“No hay nada claro de cuáles serán las políticas industriales del Gobierno, si es que va a existir alguna política que fomente la producción”, sostuvo.

Finalmente, había señalado que el futuro de la producción local dependería en buena medida de lo que sucediera con el ingreso de productos importados, principalmente provenientes de Oriente.

Con los últimos despidos, la planta de Coopershoes en Las Flores quedó prácticamente sin actividad productiva y se encamina al cierre definitivo. El caso vuelve a poner en primer plano el impacto que la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el avance de las importaciones tienen sobre el empleo y la industria nacional.

About The Author