Los ex choferes de El Nuevo Halcón esperan con incertidumbre una confirmación sobre el futuro laboral frente a las versiones de que dos empresas de transporte se harían cargo de los recorridos de la Línea 148, que une Florencio Varela y San Francisco Solano con la estación Constitución.
Como informó este medio, el jueves de la semana pasada se supo que la empresa ya no operaba oficialmente los recorridos y unos 500 trabajadores se quedaron sin cobrar los sueldos desde diciembre del año pasado.
Pablo Gallardo es delegado de la 148 por la Unión Tranviaria Automotor (UTA) aseguró que MOQSA, propietaria de El Nuevo Halcón, prefirió pagar las multas con el dinero de los subsidios estatales que recibían, antes que mejorar su servicio.
«Esto arrancó el 23 de diciembre cuando se atrasaron con los pagos de aguinaldos. Ahí comenzamos una abstención de tareas que duró hasta el 18 de enero, después se levantó la medida porque había una promesa de pagos que no se cumplió, con una empresa atrás que se iba a hacer cargo. Después renunció el entonces secretario de Transporte Luis Pierrini y se cayó toda la negociación. Como no tuvimos respuesta, tuvimos que seguir con la medida hasta el día de la fecha», informó.
«Desde el momento en que comenzamos a reclamar ya no se podía trabajar más porque estábamos con 30 unidades y tiene que haber 150. No daba para más. El gremio venía buscando una empresa que se haga cargo de todos los trabajadores, pero bueno, se fue acumulando el sueldo de enero, después el de febrero, mientras nosotros reclamábamos en la UTA, a la empresa y a la empresa madre, que es MOQSA».
El delegado aseveró que hay dos empresas interesadas en operar los recorridos de El Halcón: «la 98 / 85, que es de la Sociedad Anónima Expreso Sudoeste (SAES), y San Vicente, que es de la Doscientos Ocho Transporte Automotor (DOTA). Igual hasta las 00 de este miércoles la Secretaría de Transporte lanzó el acta con la cual las empresas pueden presentar todo para hacerse cargo. Aunque aparentemente ya hay un acuerdo».
«Estoy hace 37 años. Quebró en el 95, en el 98 hubo una convocatoria de acreedores, se hizo un traspaso en el que se metió MOQSA con otro montón de líneas e hicieron una unión temporal de empresas. Se hicieron cargo y fueron quedando solos hasta hoy que terminaron de quebrar. Se fueron parando unidades, fueron faltando repuestos y un montón de cuestiones. Les metían denuncias, pero pagaban las multas y seguían. Como que preferían eso a comprar nuevos colectivos. En la pandemia podían haber invertido, en un momento se le bajó plata para las cámaras -que nunca pusieron- y en vez de utilizarla para repuestos y mejorar la empresa».
