El director de la Plataforma de Servicios Biotecnológicos y coordinador del procesamiento de muestras de coronavirus que realiza la UNQ, Hernán Farina, admitió que «todo se desmadró un poco» y que ahora se fijan pautas diferentes al del inicio de los exámenes en el laboratorio.
«Nuestra idea inicial era procesar 50 diarias y de repente estamos con 200», dijo el biotecnólogo y docente.
«Algunas de las que nos llegan tienen una prioridad lógica; me refiero a las que corresponden al personal de salud, a una persona fallecida, a un individuo con neumonía bilateral que se encuentra en terapia intensiva. El mismo centro que nos deriva, nos comenta cuáles tendríamos que procesar con mayor urgencia. El tema es que, si bien hasta hace poco podíamos jerarquizar mejor, con el incremento de casos todo se desmadró un poco. Las prioridades hoy nos llevan un 50 % de la jornada. Todo es prioritario. Vamos bien, aprendiendo sobre la marcha. Un aspecto que debimos modificar fue el vínculo con los privados».
En una entrevista con el portal de la UNQ, añadió que «les solicitamos que traten de resolverlo con sus propios recursos. Si no establecíamos cierto criterio íbamos a volvernos locos, porque mucha gente solicita pedidos de determinaciones -se quiere hacer el test- sin ninguna racionalidad. Algunos días nos venían tandas de muestras en que solo daba positivo 1 de 20. Allí hay un error, no se puede gastar tanto dinero para identificar un solo caso».
«Los hisopados en los centros de salud tienen que hacerse según una lógica bien predeterminada por el Ministerio de Salud. Cada determinación tiene un costo importante, los recursos son finitos, hay que administrarlos de manera correcta. Bueno, estos son aspectos que debimos conversar con el Ministerio y sus autoridades», concluyó.
