No entra una bala más. Quilmes encarará la segunda parte de la temporada sin margen de error, para poder llegar a pelear por el ascenso a la Liga Profesional. El objetivo será el más alto: poder terminar como el primero de la Zona B que le permitiría poder tener dos posibilidades para subir a Primera. Pero dado, lo que hoy refleja la tabla de posiciones no estará nada mal poder asegurar un lugar en el Reducido.
El Cervecero concluyó la primera rueda en el cuarto puesto (dentro del grupo selecto) pero a 7 puntos del líder Independiente Rivadavia, a seis del escolta Deportivo Maipú y a cinco de Chacarita.
Por lo que la Zona B tiene un corte pronunciado tras los primeros tres lugares, ya que luego aparecen Quilmes y un punto por abajo Atlético de Rafaela y Mitre, a dos Gimnasia de Jujuy y a tres Brown de Adrogué. Pero el primero que no entraría sería Ferro que también quedó a solo tres unidades
Lo que la tabla le anuncia a Quilmes, es que ante un tropiezo puede quedar afuera muy pronto de los que jugaría el Reducido y por el contrario lo invita sí o sí a una racha de victorias para poder llegar arriba.
No se pueden equivocar más: directivos, cuerpo técnico y jugadores. La temporada había comenzado con una gran expectativa, alimentada en los primeros partidos por una serie impresionante: seis victorias y dos derrotas (18 sobre 24 puntos) en los primeros ocho encuentros.
Hubo un partido bisagra (para algunos el empate en cero ante Dálmine, para otros la derrota como local con Maipú). Luego del espectacular arranque se sucedieron otros ocho partidos bien diferentes: un triunfo, tres empates y cuatro derrotas (6 sobre 24 puntos).
¿Qué pasó? Equipo sin funcionamiento que se sostuvo por un juego directo, en donde las individualidades tuvieron un gasto físico, futbolístico y mental por encima de sus posibilidades. La batería se agotó y no apareció lo colectivo para sostenerlo. Los jugadores tuvieron su responsabilidad en el campo y el entrenador desde sus decisiones en planteos y desarrollo de los partidos.
El último triunfo frente a Racing en Córdoba, no solo le permitió escalar al cuarto puesto sino que acomodó en algo la pobre labor como visitante, donde logró tan solo el 33,33 por ciento de los puntos (8 de 24). Muy diferente a lo realizado como local que logró el 70,37 % (19 de 27).
Sin embargo, en las últimas fechas el equipo jugó tan mal como visitante que como local y el triunfo ante los cordobeses fue un homenaje al de Argentina a Brasil en el Mundial de Italia ´90.
Hay que mejorar y mucho. No hay lugar para las dudas. Se necesita coraje e intensidad pero también ideas y funcionamiento. No alcanzará solo con el corazón, deberá funcionar la cabeza y las piernas. De lo contrario, no va a llegar.
SEBASTIÁN KERLE
