La crisis en la histórica firma santafesina Lácteos Verónica sumó un capítulo crítico en el inicio de 2026. Según denunciaron los trabajadores, la planta ubicada en la localidad de Clason se encuentra cerrada: «el transporte dejó de circular por falta de pago y nos quedamos sin insumos”, explicó Marcelo Muscio, delegado del personal, en una entrevista radial.
El relato del trabajador apunta directamente contra la gestión de la familia Espiñeira, dueña de la empresa. Muscio calificó la situación como un “vaciamiento” deliberado: “Es increíble, pero la empresa tiene tambos propios y, en lugar de traer la leche aquí para producir, la están entregando en otras empresas lácteas. Nos dejaron sin materia prima y sin transporte de forma intencional”.
Ante la gravedad del caso, el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, citó a los directivos de la firma para que brinden explicaciones y busquen una salida que garantice la continuidad laboral. Cabe destacar que la empresa intentó tramitar un Procedimiento Preventivo de Crisis, pero el pedido fue rechazado por el Ministerio de Trabajo al no poder acreditar fehacientemente los números de la crisis.
“El producto se vende, la marca es conocida a nivel nacional y estamos en una cuenca lechera importante. Tenemos todo para trabajar”, lamentó el delegado, quien además reveló que la patronal habría rechazado ofertas de compra de empresarios interesados en reactivar las tres plantas de la firma.
Detrás del conflicto empresarial, se esconde la desesperación de más de 600 empleados (160 de ellos en la planta de Clason). Muscio denunció que, además de los cortes en los pagos, la empresa retiene aportes jubilatorios y cuotas alimentarias sin depositarlos.
Sin obra social: “La gente la está pasando mal, tenemos familiares enfermos y las prepagas y obras sociales están cortadas por falta de pago de la empresa”, detalló.
