Titulares

Trasladaron a la abuela que fue atada a una cama en el Centro Médico San Martín

La abuela que fue encontrada atada a la cama, mojada y en pésimo estado en el Centro Médico San Martín de Ezpeleta fue trasladada a otro sanatorio, pero sigue en estado delicado.

Luego de una denuncia policial y de una campaña en las redes sociales, Angie Violini, nieta de María Rocco, logró el traslado de la anciana, que superó el Covid-19, a la Clínica Santa Ana de Don Bosco. Allí constataron que la paciente tiene una infección en la sangre, por lo que su estado sigue siendo delicado.

«Después de pelearla con PAMI, la trasladaron a otra clínica en Don Bosco. Llegó desnuda, sin sus pertenencias. (Igualmente mi mamá la seguía atrás en su auto mientras ella estaba en la ambulancia). Hoy nos dicen que tiene una infección en la sangre», contó Angie en Twitter.

Angie aseguró que la mujer no tenía su dentadura y que su madre tuvo que volver al Centro Médico San Martín para recoger las pertenencias. Además, «todavía no sabemos bien qué tiene. Está viviendo una odisea mi pobre abuela», le dijo a El Sol sin poder ocultar su preocupación.

«Hice un posteo en las redes sociales y mucha gente se comunicó conmigo para contarme sus experiencias con la clínica. Todos me dicen lo mismo. No saben los nombres de los médicos, no dan los partes médicos ni cuando fallecen sus familiares. Muchos ponen peritos privados y se dan cuenta de la mala praxis que sufrieron sus familiares. Dos personas que se contactaron me contaron que sus abuelos murieron porque no les dieron la medicación para la arritmia y fallecieron, etiquetándolos como muertes por COVID-19», dijo en otro de sus posteos.

María Vicente Rocco, de 93 años, fue internada el 12 de octubre, a través del PAMI. Fue derivada sin una ambulancia y le practicaron un hisopado que dio positivo al coronavirus. Por protocolo, la familia pudo verla recién el sábado 31, cuando ya se había recuperado del COVID-19 y los parientes cercanos hicieron su cuarentena.

«Cuando llegué a la habitación, encontré a mi abuela atada de las dos manos, mojada en un charco de agua, puesto que la vía del pie se desconectó y mojó la mitad de la cama, sábanas de arriba, de abajo y frazadas (tenía neumonía), la máscara de oxígeno corrida a la altura del mentón, la boca seca y totalmente perdida en tiempo y espacio, pidiendo con voz entrecortada agua. Estaba desnuda, siendo que le habíamos llevado ropa», relató Violini.

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