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Clínica Ceni: el calvario de un jubilado

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Un jubilado de 74 años contó el calvario que sufrió durante su internación -a lo largo de una semana- en la clínica Ceni de Quilmes Oeste, donde la semana pasada apareció una paciente muerta en la vereda.

Francisco de Luca, técnico mecánico jubilado que vive en Florencio Varela, estuvo internado entre el 4 y el 11 de mayo luego de sufrir una rotura de cadera. Desde el ingreso y hasta que fue dado de alta, según relató, sufrió agresiones verbales de todo el personal.

Los enfermeros, médicos, personal de limpieza y de administración fueron irrespetuosos y poco amigables con Francisco que, con la cadera quebrada, no podía movilizarse y necesitaba un trato especial.

«Yo veía a las enfermeras trabajar mucho de 10 a 12 y me llamaba la atención. Pero el primer día descubrí que entre las 12 y las 7 dejan solos a los pacientes, sin ninguna posibilidad de comunicarse con nadie», contó Francisco.

El relato llama la atención luego de la aparición sin vida de la jubilada María Inés Beltrán, que el domingo 30 de mayo por la madrugada apareció muerta en la vereda del sanatorio privado de Andrés Baranda e Islas Malvinas. La clínica aseguró que intentó escaparse por la ventana, pero la familia duda de la explicación y radicó una denuncia penal.

Durante las noches, aseguró Francisco, se escucha el llanto de los pacientes y el pedido de atención de algunos de ellos, que sufren dolores y no cuentan con enfermeros para ser asistidos.

Dos horas en el piso

«Una madrugada me caí de la cama y estuve dos horas en el piso, hasta las 7 de la mañana, que llegaron los enfermeros», contó Francisco, que vive en Florencio Varela. «También estuve toda la noche con la luz prendida, con la puerta y ventana abiertas, sufriendo el frío».

«Me hicieron sentir como una basura. Yo soy educado y trataba de mantener las buenas relaciones, pero durante la primera noche empezaron los roces con todo el personal», señaló.

Gracias a la familia, que no se quedó quieta y realizó las gestiones necesarias, la prótesis de la cadera se consiguió rápido y el hombre fue operado con éxito. Sin embargo, en la misma sala quirúrgica, el trato seguía siendo despreciativo y hasta obsceno con el paciente.

Dos días después de la intervención, Francisco fue dado de alta y transportado a su casa en «un carrito de botelleros», tal como describió el paciente a la ambulancia. El chofer fue quien lo ayudó a bajar en la casa, ya que no fue acompañado por ningún enfermero.

Francisco aseguró que el trato es similar con todos los pacientes del PAMI, que es notoria la falta personal y de higiene y que algunos de ellos no contarían con la habilitación profesional para cumplir sus funciones.

Este lunes, cuando se publicó el testimonio en las redes de El Sol, los lectores hicieron público varios casos similares y reclamaron una intervención estatal para controlar el tratamiento que reciben los pacientes en esta y en las otras clínicas del distrito que reciben pacientes derivados por el PAMI.

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