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El debate por el cannabis medicinal

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La investigadora del Conicet, Silvia Kochen, coordinadora de la Diplomatura de Cannabis Medicinal que se dicta en la Universidad Arturo Jauretche de Florencio Varela, reconoció que hay «actitudes prejuiciosas» en el área que «tienen que ver en su mayoría con un gran desconocimiento». Por eso, «parte de la propuesta es convertir los saberes y mostrar las evidencias disponibles para generar un debate amplio».

La UNAJ comenzó el segundo curso para obtener la Diplomatura en Cannabis y sus usos medicinales, con una duración de seis meses.

La publicación de la noticia generó en las redes una polémica por el uso recreativo de la marihuana, que es diferente a la utilización de la planta con fines medicinales.

Kochen aseguró que «hay encuestas realizadas en Latinoamérica, segmentadas por edades sobre el uso de cannabis, que arrojaron más de un 80 por ciento de aceptación, y las opiniones negativas venían en gran parte de los médicos y médicas».

La Argentina aprobó la reglamentación de la Ley 27.350 sobre el cannabis medicinal que autorizó el autocultivo para quienes necesiten el consumo terapéutico de la planta, así como la provisión gratuita a pacientes por parte del Estado y la producción tanto pública como privada de aceite de cannabis y sus derivados.

Sin embargo, para Kochen «la normativa actual tiene muchos grises, en especial con respecto a cuestiones vinculadas a la legalidad en la producción». Por ello, uno de los aspectos que se tratan en la Diplomatura es la necesidad «de contar con un Estado presente que garantice la calidad de los productos que llegan a la población».

Consultada por la prensa sobre el alcance real de los efectos terapéuticos que se le atribuyen al cannabis, explicó que su uso ha sido de gran utilidad para el tratamiento de dolores crónicos, ansiedad e insomnio. Incluso, indicó que se investiga su eficacia en pacientes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), con resultados alentadores, aunque aún resta la aprobación necesaria por parte de un organismo regulador.

«Hay muchos estudios que demuestran su eficacia. De hecho, existe una droga denominada CBD autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) que es un compuesto químico de la planta Cannabis Sativa utilizado para la epilepsia refractaria, y en Argentina hay una copia de este producto autorizado por la ANMAT. No hay reportes de muertes, los resultados son positivos y los efectos adversos escasos», ponderó Kochen.

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