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Cada vez más difícil llegar a fin de mes: una familia porteña necesitó más de $1,5 millones para no ser pobre

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En medio del fuerte deterioro del poder adquisitivo y el ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei, una familia tipo que vive en la Ciudad de Buenos Aires necesitó durante abril ingresos por más de $1,5 millones para no caer bajo la línea de pobreza.

Según informó el Instituto de Estadísticas y Censos porteño (IDECBA), un hogar compuesto por dos adultos y dos menores requirió al menos $1.513.033 para cubrir la Canasta Básica Total y evitar ser considerado pobre, mientras que necesitó $821.208 para no quedar en situación de indigencia.

Además, para ingresar formalmente al segmento de clase media, esa misma familia debió percibir ingresos mínimos por $2.384.515 mensuales, una cifra que refleja el creciente costo de vida en la Ciudad.

Aunque las canastas básicas aumentaron por debajo de la inflación porteña de abril —que fue del 2,5%— los valores continúan mostrando el enorme peso que tienen los alimentos, servicios y gastos cotidianos sobre los hogares.

La Canasta Básica Alimentaria, que determina la línea de indigencia, subió 1%, mientras que la Canasta Básica Total avanzó 1,77% durante el cuarto mes del año.

Los datos oficiales también muestran un fuerte deterioro interanual. En abril de 2025, la línea de pobreza estaba ubicada en $1.167.271, mientras que un año después trepó hasta los $1.513.033. En paralelo, la línea de indigencia pasó de $630.787 a más de $821.000.

El informe del IDECBA divide además a los hogares según sus ingresos mensuales. Aquellos que perciben menos de $821.207 son considerados indigentes, mientras que quienes ganan entre $821.208 y $1.513.033 se ubican dentro de la categoría de pobreza no indigente.

En tanto, las familias con ingresos entre $1,5 y $1,9 millones son catalogadas como “no pobres vulnerables”, un sector que logra cubrir gastos básicos pero permanece expuesto a caer rápidamente ante aumentos de tarifas, alimentos o alquileres.

La situación vuelve a poner en foco el impacto de la crisis económica sobre los sectores medios y trabajadores, en un contexto donde cada vez más familias ven deteriorada su capacidad de consumo pese a la desaceleración parcial de la inflación.

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