Especialistas alertaron sobre la necesidad de mejorar la calidad de los tratamientos de diálisis en el país, donde miles de pacientes ingresan cada año al sistema de atención renal.
La enfermedad renal crónica afecta actualmente al 12% de la población adulta en Argentina, lo que implica que aproximadamente uno de cada diez argentinos convive con esta patología, según datos difundidos por especialistas del sector sanitario.
El panorama genera preocupación dentro del sistema de salud debido al crecimiento sostenido de pacientes que requieren tratamientos de diálisis y trasplantes renales. En la actualidad, se estima que hay cerca de 30 mil personas bajo diálisis crónica en el país, con un promedio de entre 150 y 160 pacientes por millón de habitantes cada año.
Además, anualmente se incorporan entre 7.000 y 8.000 nuevos pacientes al sistema de tratamiento renal sustitutivo, una cifra que mantiene en alerta a los especialistas por el impacto sanitario y económico que representa.
Si bien Argentina cuenta con una cobertura prácticamente universal en materia de diálisis y trasplantes renales —con entre 1.500 y 2.000 trasplantes realizados por año— los expertos advierten que todavía persisten importantes desigualdades en la calidad de atención entre distintos centros médicos.
En ese contexto, los próximos 15 y 16 de mayo se realizará en la ciudad cordobesa de Alta Gracia la Segunda Jornada Nacional de Calidad de Diálisis, organizada por ATERYM Alta Gracia, junto a distintas entidades médicas, académicas y sanitarias vinculadas a la nefrología.
El encuentro buscará poner el foco no solamente en el acceso al tratamiento, sino también en la calidad con la que se presta el servicio en todo el país.
“El gran desafío hoy no es únicamente garantizar la diálisis, sino discutir cómo se hace esa diálisis”, explicó el doctor Sergio Boni, director médico de ATERYM Alta Gracia y uno de los impulsores de la jornada.
Según detalló el especialista, el sistema argentino logró importantes avances tecnológicos y de cobertura en las últimas décadas, permitiendo que más pacientes accedan a tratamientos que antes resultaban inaccesibles. Sin embargo, remarcó que ese crecimiento no siempre estuvo acompañado por mejoras equivalentes en los estándares de calidad.
“Crecimos en cantidad, pero no siempre con el mismo énfasis en la calidad del servicio”, sostuvo.
En ese sentido, los especialistas reconocen que existen centros de excelencia que trabajan con estándares internacionales, aunque también advierten que todavía hay una fuerte heterogeneidad entre distintos prestadores y regiones del país.
Por eso, uno de los objetivos principales de las jornadas será avanzar hacia criterios comunes de calidad, con indicadores medibles y políticas sostenidas en el tiempo para mejorar la atención de los pacientes renales.
Desde el sector remarcan además que el crecimiento de la demanda, la complejidad de los tratamientos y las dificultades económicas del sistema de salud obligan a profesionalizar aún más la gestión de los servicios de diálisis.
“Dato mata relato. Necesitamos medir calidad y no simplemente asumirla. Si no mejoramos, el paciente termina pagando las consecuencias”, resumió el doctor Boni.
El encuentro contará con la participación de autoridades sanitarias nacionales y provinciales, representantes del PAMI, entidades acreditadoras y especialistas de todo el país, además de instituciones académicas y sociedades científicas vinculadas a la nefrología y la hipertensión arterial.
