Aunque el consumo mostró una leve mejora en el primer semestre del año, desde mitad de 2025 la recuperación se desaceleró. La presión sobre el presupuesto familiar, salarios estancados y un consumidor más selectivo marcan el escenario hacia el cierre del año.
El consumo masivo en los hogares argentinos atraviesa una pausa en su recuperación, con señales mixtas de cara al final de 2025. Si bien durante el primer semestre se registró un crecimiento moderado, la segunda mitad del año evidenció una desaceleración marcada, en un contexto de incertidumbre electoral, ingresos limitados y cambios en los hábitos de compra.
Un análisis de NielsenIQ Argentina señala que el consumo creció apenas 2% en 2025 frente a 2024, luego de la fuerte caída del 16% registrada el año anterior, lo que confirma que la recuperación sigue siendo frágil y desigual.
Omnicanalidad consolidada y auge de los comercios de cercanía
La omnicanalidad continúa afianzándose como estrategia central de los hogares, que combinan cuatro o más canales de compra mensuales para buscar mejores precios y mayor comodidad. En este escenario, los comercios de cercanía siguen ganando protagonismo frente al canal moderno.
Durante los primeros nueve meses del año, los autoservicios ampliaron su base de compradores en un 4,6%, los almacenes y kioscos un 3,1%, las farmacias un 2,4% y las perfumerías un 5,7%, mientras que el canal moderno —supermercados e hipermercados— creció solo 1,8%.
Al analizar el volumen de compra del tercer trimestre, el canal moderno fue el más afectado por la contracción del consumo, con una caída interanual del 3,4%, incluso en un contexto de mayor esfuerzo promocional.
Salarios estancados y mayor presión sobre los hogares
A pesar de la desaceleración de la inflación y de algunos indicadores macroeconómicos que muestran alivio, el consumo de bienes de rápida rotación (FMCG) sigue lejos de los niveles de 2023. La recuperación salarial continúa siendo parcial y afecta con mayor intensidad a los hogares de ingresos medios y bajos.
Según NielsenIQ, los bajos salarios y la falta de empleo siguen siendo los principales problemas señalados por las familias. El ingreso disponible logró una recuperación inicial, pero luego se estancó, limitando la capacidad de consumo.
“La recuperación salarial está frenada en términos generales. Mientras los niveles socioeconómicos medios y bajos siguen absorbiendo el aumento de los costos del hogar, los sectores altos reconfiguran su gasto: el consumo masivo deja de ser aspiracional y reaparecen con fuerza los viajes, los autos y otros consumos”, explicó Julián Fernández, Analytics Manager de NielsenIQ Argentina.
Qué se espera para 2026
Las proyecciones muestran que 2026 podría traer una recuperación moderada, apoyada en algunos factores clave:
Mayor estabilidad inflacionaria
Mejora gradual de los ingresos
Estrategias más eficientes de precios y surtidos
Sin embargo, el sector deberá adaptarse a un consumidor más racional, sensible al precio y dispuesto a alternar permanentemente entre distintos canales de compra.
“El desafío será responder a un consumidor más selectivo, informado y exigente”, concluyó Fernández.