Ocho estudiantes de la UNAJ crearon un sistema que posibilita desinfectar colectivos en cinco minutos y lo patentaron, para que su uso pueda ser masivo.
Luis Alberto Moreno (22), Diego Martín Zaracho (23), Macarena Belén Fernández Acuña (24) y Tomás Leandro Ferreirone (24) son estudiantes de Ingeniería Industrial de la UNAJ; Javier Mario Solís (35) cursa Ingeniería en Informática (UNAJ); María Belén Moreno (20) estudia Licenciatura en Administración (UNAJ); Mariano Julián Ferreirone (30) es ingeniero en Sistemas (UTN) y Fernando Gabriel Leguizamón (38) es transportista.
En solo tres meses, se conectaron, idearon, consiguieron los materiales, armaron el prototipo, lo probaron, lo mejoraron, lo patentaron y proyectaron cómo implementarlo en caso de que la demanda sea alta.
Hoy están abiertos a la propuesta de proveedores, empresarios y transportistas interesados en el sistema.
Mediante el sistema hidráulico del colectivo, se distribuye un desinfectante (hipoclorito de sodio diluido, aprobado por la ANMAT) que, haciendo uso del aire comprimido del colectivo, sale a la unidad por boquillas aspersores en forma de bruma durante un minuto. Este tipo de salida permite que no moje, sino que apenas humedezca y pueda secarse en sólo cuatro minutos.
«Lo pensamos para que lo pueda hacer el chofer al llegar a las terminales de servicio. Lo maneja desde una válvula de corte, una especie de canilla, conectada a su lado. Hoy toda esa desinfección se hace de manera manual, lo que no es eficaz, no cumple con la legislación vigente y además pone en riesgo a los trabajadores. De esta manera, con boquillas colocadas a más o menos un metro de distancia, que es el diámetro de alcance, queda totalmente desinfectado todo el colectivo», contó al sitio de la UNAJ Tomás Ferreirone, miembro del equipo que ya hoy es una marca bautizada INGENAR.
La idea de crear un sanitizante de colectivos surgió durante una charla de cuarentena entre Tomás y Luis, su compañero de estudio de la UNAJ. Juntos venían pensando distintos proyectos para desarrollar y aportar soluciones a las tantas dificultades que surgieron con la pandemia.
El papá de Luis tiene una gomería en el Parque Industrial Quilmes. Lograron conseguir un colectivo que estacionaron allí para hacer todos los ensayos. Además, contaron con el asesoramiento del ingeniero Luis Gómez, profesor de la UNAJ, para patentar el producto, registrar la marca y otros trámites. «Nos acompañó y nos ayudó muchísimo. Esto es la UNAJ, esto pasa en esta universidad», contó Luis.
Para contactarse con el equipo de INGENAR, enviar mensaje a su cuenta de Instagram @ingenar.oficial

