La tarjeta de crédito volvió a convertirse en una de las principales herramientas de financiación en medio de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo. Sin embargo, los intereses por no pagar el total del resumen son cada vez más altos.
En el actual contexto económico, cada vez más consumidores recurren a la tarjeta de crédito para afrontar gastos cotidianos o cubrir consumos básicos del mes. Pero financiarse con el plástico puede salir muy caro si no se paga el total del resumen, ya que las tasas de interés superan ampliamente la inflación mensual.
Según datos oficiales del Banco Central (BCRA), la tasa nominal anual (TNA) que aplican los bancos por el saldo impago de las tarjetas ronda el 188%, aunque en algunos casos puede superar el 200%, dependiendo de la entidad y del perfil crediticio del cliente. Esto significa que, si un usuario deja un saldo de $100.000 sin pagar, al mes siguiente podría deber cerca de $115.000, sólo en concepto de intereses.
El costo financiero total (CFT), que incluye impuestos y cargos adicionales, puede elevar la tasa efectiva anual por encima del 250%, lo que convierte a la financiación con tarjeta en una de las más caras del mercado.
Alternativas para evitar intereses
Los especialistas recomiendan evitar financiar el saldo total del resumen, salvo en casos de urgencia, y optar por los planes de cuotas fijas regulados por el programa Cuota Simple, que actualmente ofrece tasas menores para compras en rubros seleccionados.
Otra opción es abonar al menos el pago mínimo para evitar el atraso, aunque esto no frena el cobro de intereses, sino que sólo impide caer en mora y generar gastos adicionales por punitorios.
En un escenario de alta inflación y tasas elevadas, los economistas advierten que el uso de la tarjeta debe ser prudente y planificado. “Financiarse con la tarjeta hoy puede aliviar el corto plazo, pero agrava la situación el mes siguiente. Es un crédito caro y poco sostenible si se convierte en hábito”, remarcan.
