Luego de más de 18 horas de homenaje ininterrumpido, la familia de Carlos «Indio» Solari decidió dar por finalizado el velatorio público realizado en el microestadio municipal de Avellaneda. Miles de fanáticos se acercaron para darle el último adiós a una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino.
Las puertas del microestadio municipal de Avellaneda se cerraron este domingo por decisión de la familia del músico, poniendo fin a una emotiva despedida que reunió a una multitud de seguidores llegados desde distintos puntos del país.
Durante toda la jornada, miles de personas hicieron largas filas bajo el frío y la lluvia para rendir homenaje al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Banderas, flores, cartas, canciones y lágrimas acompañaron un clima de profundo respeto y emoción en cada rincón del predio.
Tras concluir el velatorio, desde las redes oficiales del artista difundieron un mensaje de agradecimiento dirigido a quienes participaron de la despedida. «Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito», expresaron.
Además, destacaron el esfuerzo de quienes colaboraron con la organización del multitudinario homenaje y recordaron una de las frases más emblemáticas del cantante: «Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida».
El comunicado también reveló un detalle simbólico que emocionó a los fanáticos. Según relataron, el Indio dejó encendido el equipo Marshall de su guitarra y el sistema de sonido donde escuchaba las canciones en las que trabajaba, como una forma de transmitir que la música debía seguir sonando más allá de su partida.
«Que su música no pare nunca más», concluye el mensaje con el que familiares, amigos y seguidores comenzaron a cerrar una jornada que quedará marcada en la historia cultural argentina.
La despedida pública del Indio Solari se transformó en una de las convocatorias más importantes que haya tenido un artista argentino en los últimos años, reflejando el enorme impacto popular de una obra que atravesó generaciones y continúa vigente en millones de personas.
