El sector acumula 18 meses en “caída libre”, con derrumbe histórico en pan, leche y carne, subas explosivas en tarifas y casi 15.000 empleos perdidos.
Las panaderías de la provincia de Buenos Aires atraviesan uno de los peores momentos de su historia. Así lo denunció Martín Pinto, secretario de la Federación CIPAN, quien habló de una situación límite marcada por el derrumbe del consumo, la suba de costos y el cierre masivo de locales.
Pinto señaló que la actividad lleva 18 meses consecutivos de caída, una tendencia que afecta no solo al pan, sino también a dos productos básicos de la mesa argentina: la leche y la carne. Según describió, se trata de un “récord histórico de baja de consumo”, con ventas que retroceden a niveles nunca vistos.
“Los panaderos estamos cada vez más golpeados”, sintetizó.
Tarifas impagables y un nuevo golpe al sector
A la caída del consumo se suma un aumento abrupto en los costos operativos. Pinto reveló que, solo la semana pasada, las panaderías recibieron un incremento del 45% al 50% en la tarifa eléctrica, un insumo clave para el funcionamiento diario.
Cierres en cadena y miles de empleos perdidos
El panorama se refleja con crudeza en los números:
1.800 panaderías cerradas en los últimos dos años.
Casi 15.000 puestos de trabajo perdidos en apenas 18 meses.
El dirigente aseguró que los empresarios del rubro se reúnen semanalmente para intentar buscar alternativas, pero la situación parece no dar margen:
“Ya no encontramos manera. Lo primero que hace el panadero es suspender a su gente, porque no queremos despedir”.
Una crisis que trasciende al sector
Pinto remarcó que el derrumbe no es exclusivo de las panaderías, sino parte de una crisis más amplia que golpea a todo el entramado Pyme del país.
“Es una catástrofe total”, dijo, y citó cifras aún más alarmantes: 17.000 pymes cerradas y 300.000 empleos perdidos en otros sectores.
La rutina de enterarse cada mañana de nuevas fábricas cerradas o cientos de suspensiones evidencia, según su análisis, una crisis generalizada que arrastra al comercio, la industria y los servicios.
El sector panaderil, históricamente uno de los termómetros del consumo popular, atraviesa así una etapa de enorme fragilidad, con una recuperación que hoy parece lejana.
