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El riesgo país se acerca a los 1.000 puntos y complica el financiamiento del Tesoro de Milei

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El Gobierno enfrenta una prueba clave en el mercado de deuda en pesos: deberá renovar vencimientos por $6 billones la próxima semana y otros $15 billones hacia fin de mes. La presión dolarizadora y la suba de las tasas de interés amenazan con profundizar el freno de la actividad económica y complicar la estrategia antiinflacionaria de Luis Caputo.

El deterioro de los indicadores financieros comenzó a trasladarse al mercado de deuda en pesos y encendió nuevas señales de alerta para el equipo económico de Javier Milei. Con el riesgo país en torno a los 925 puntos básicos, el Ministerio de Economía enfrenta una licitación clave para renovar vencimientos por aproximadamente $6 billones la próxima semana, antes de afrontar otros compromisos por $15 billones hacia fines de noviembre.

La preocupación del mercado pasa por determinar hasta qué nivel deberán subir las tasas de interés para convencer a los inversores de permanecer en instrumentos en pesos y evitar una mayor dolarización de las carteras. La decisión tendrá consecuencias directas sobre la cantidad de dinero disponible en la economía, el costo del crédito y las posibilidades de recuperación de la actividad.

El escenario representa una nueva dificultad para el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Ambos utilizan las licitaciones del Tesoro como una herramienta complementaria de la política monetaria y cambiaria, en un contexto en el que el Gobierno intenta contener la inflación sin provocar nuevas presiones sobre el dólar.

La suba de las tasas anticipa una licitación complicada

La tensión comenzó a reflejarse en las operaciones financieras de corto plazo. Este jueves, la tasa nominal anual de las cauciones bursátiles a un día trepó al 26,10%, mientras que las operaciones a siete días llegaron al 45%.

El incremento de los rendimientos se produjo en un contexto de menor actividad bancaria por el feriado del Día del Empleado Bancario y las restricciones operativas previstas durante la visita del papa León XIV a la Argentina.

La suba de las tasas también responde a la necesidad de los bancos de contar con mayor liquidez para enfrentar eventuales retiros de depósitos y movimientos de sus clientes hacia el dólar.

Pablo Moldovan, director de CP Consultora, advirtió que las entidades financieras deben prepararse para responder a posibles presiones de dolarización de sus depositantes y corregir posiciones negativas en moneda extranjera.

Ese escenario plantea una disyuntiva para el Gobierno: ofrecer rendimientos más elevados para retener los pesos y reducir la liquidez disponible, o permitir una mayor expansión monetaria con el riesgo de que esos fondos terminen presionando sobre el tipo de cambio.

El dilema de Caputo: más tasas o presión sobre el dólar

La estrategia oficial enfrenta un problema de difícil resolución. Si el Tesoro convalida tasas más altas para conseguir la renovación de sus vencimientos, aumentará el costo del financiamiento y encarecerá el crédito para empresas y familias.

Ese efecto podría perjudicar todavía más a una economía que muestra dificultades para recuperar el consumo y la producción. Las tasas elevadas también afectan la posibilidad de que los bancos amplíen sus líneas de préstamos, uno de los mecanismos que el Gobierno esperaba utilizar para impulsar la actividad.

El economista Haroldo Montagú advirtió que una nueva suba de los rendimientos podría terminar con la estrategia oficial de reactivar la economía mediante el crédito.

En cambio, si el Gobierno decide no convalidar mayores tasas, los inversores podrían optar por desprenderse de los instrumentos en pesos y buscar cobertura en dólares. Una mayor cantidad de liquidez en el sistema también podría alimentar las expectativas de devaluación y trasladarse a los precios.

El analista financiero Christian Buteler señaló que existe una relación entre la inestabilidad cambiaria y el aumento del riesgo país. Advirtió que, si comienza a moverse el tipo de cambio, podría producirse una venta de bonos en el mercado secundario para conseguir pesos y comprar dólares, lo que a su vez presionaría sobre las tasas.

El Banco Central interviene para sostener los bonos

Ante la proximidad de la licitación, el equipo económico realizó durante esta semana operaciones en el mercado secundario para sostener las cotizaciones de los títulos públicos y evitar que el aumento de los rendimientos se adelante a la colocación de deuda.

El mercado espera que esas intervenciones continúen en los próximos días. Sin embargo, la estrategia genera cuestionamientos porque implica una forma de financiamiento indirecto del Tesoro mediante operaciones del Banco Central, un mecanismo que el Fondo Monetario Internacional observa con preocupación.

La asistencia resulta especialmente sensible porque el Gobierno sostiene que busca limitar la emisión monetaria y mantener una política de control de la liquidez. La necesidad de intervenir para sostener los precios de los bonos vuelve a poner en discusión la consistencia de ese esquema.

El menú de deuda y los vencimientos antes de 2027

El Ministerio de Economía presentó los instrumentos que ofrecerá en la primera licitación de noviembre. La mayoría de los títulos tiene vencimientos anteriores a diciembre de 2027, de manera que el Gobierno busca evitar incorporar el riesgo electoral asociado al cambio de administración.

La principal excepción es la reapertura del bono ajustado por inflación CER con vencimiento en junio de 2028, identificado como TZX28.

El menú también incluye una sola alternativa vinculada a la evolución del dólar mayorista: la Letra vinculada al dólar cero cupón D15E7.

La composición de la oferta muestra la intención oficial de concentrar los compromisos dentro del actual mandato presidencial de Milei y reducir la exposición a las incertidumbres políticas y económicas posteriores a las elecciones de 2027.

Sin embargo, la magnitud de los vencimientos inmediatos obliga al Gobierno a conseguir una renovación suficiente para evitar que los pesos que queden liberados incrementen la liquidez del sistema y presionen sobre el mercado cambiario.

El REM anticipa menos crecimiento y más inflación

A las dificultades financieras se sumaron las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), difundido este jueves por el Banco Central.

El consenso de las consultoras privadas redujo las perspectivas de crecimiento económico para 2026 y proyectó una expansión de apenas 0,7% para el año. Esa estimación se ubica por debajo del arrastre estadístico, lo que refleja el freno de la actividad durante los últimos meses.

Al mismo tiempo, las expectativas de inflación volvieron a subir. Los analistas estimaron un incremento de precios del 1,8% tanto para octubre como para noviembre.

Los datos representan un nuevo desafío para el Gobierno, que había apostado a consolidar una recuperación económica acompañada por una desaceleración sostenida de la inflación.

La combinación de menor crecimiento, mayores expectativas inflacionarias y tasas de interés elevadas complica el objetivo de reactivar el crédito sin generar nuevas tensiones cambiarias.

La crisis bancaria de Paraguay suma preocupación

En el mercado financiero también comenzó a analizarse el posible impacto regional de la crisis bancaria en Paraguay, especialmente por las dudas que generó sobre los mecanismos de supervisión del sistema financiero.

La quiebra del Ueno Bank, en medio de cuestionamientos a la política de desregulación impulsada por el presidente paraguayo Santiago Peña, encendió advertencias sobre la capacidad de los bancos centrales para controlar los riesgos de las entidades financieras.

El episodio podría tener consecuencias para empresas argentinas con vínculos comerciales con la entidad, además de afectar a ahorristas y proveedores.

Pero la principal preocupación pasa por la posibilidad de que se extienda la desconfianza sobre entidades que mantienen exposiciones significativas con empresas vinculadas o que presentan debilidades en sus balances.

En ese contexto, también quedó bajo análisis el enfoque desregulador impulsado por Federico Sturzenegger y el papel del Banco Central argentino como organismo de supervisión.

Una nueva prueba para el programa económico

La licitación de la próxima semana será una prueba importante para la estrategia financiera de Milei y Caputo. El Gobierno necesita renovar los vencimientos sin liberar una cantidad excesiva de pesos y, al mismo tiempo, evitar que las tasas de interés alcancen niveles que profundicen la recesión.

El problema es que las herramientas disponibles presentan costos para el propio programa económico. Una mayor remuneración de los instrumentos en pesos puede contener la dolarización, pero perjudica el crédito y la actividad. Una política de tasas más bajas, en cambio, puede aumentar la demanda de divisas y reavivar las expectativas de devaluación.

Con compromisos por unos $21 billones entre la próxima semana y el cierre de noviembre, el resultado de las licitaciones será una señal clave para medir la capacidad del Gobierno de sostener su esquema monetario y financiero en un contexto de creciente desconfianza del mercado.

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