El ex jefe de Gabinete admitió el impacto del conflicto en el Gobierno, habló de un “acribillamiento mediático” y señaló fallas en la comunicación del vocero presidencial.
Guillermo Francos se refirió por primera vez a la crisis que atraviesa el Gobierno en torno a la situación de Manuel Adorni y dejó definiciones que marcan distancia con la estrategia comunicacional oficial. El ex jefe de Gabinete reconoció que el episodio representó un golpe para la administración nacional y apuntó directamente a la forma en que fue manejado públicamente.
“Claramente ha sido un golpe para el Gobierno toda esta situación”, sostuvo, en una declaración que rompe con el habitual hermetismo de la Casa Rosada frente a temas sensibles.
Francos también describió el contexto en el que se desenvolvió la polémica, al advertir sobre un clima de fuerte presión mediática y digital. Según planteó, cada vez que el Gobierno deja un margen de exposición, se produce una reacción intensa tanto desde los medios como en redes sociales, lo que termina amplificando el desgaste.
Sin embargo, más allá del entorno adverso, fue crítico con el desempeño del propio Adorni. Consideró que el vocero no logró dar respuestas claras y que su actitud frente a la situación generó rechazo en parte de la opinión pública, profundizando el impacto negativo.
A pesar de estas observaciones, el ex funcionario reconoció que Adorni mantiene el respaldo del círculo más cercano al poder. Señaló que tanto el presidente Javier Milei como la secretaria general Karina Milei continúan apoyándolo, lo que —según sugirió— podría responder a información que no es de dominio público.
En ese contexto, Francos remarcó que el futuro del vocero dependerá de la evolución de la causa judicial. Planteó que será clave la capacidad de Adorni para responder a los requerimientos de la Justicia y aclarar su situación.
Finalmente, dejó en claro que la decisión última quedará en manos del Presidente, quien actuará una vez que el panorama esté completamente definido.
