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Gol es gol: hay que ganar hasta jugando mal

No siempre se puede jugar bien y ganar. Si bien generalmente una cosa está relacionada con la otra, a veces hay excepciones como lo ocurrido ante Deportivo Maipú, donde Quilmes tuvo una mala labor y sin embargo se quedó con el triunfo por la mínima diferencia.
El equipo estuvo incómodo durante todo el primer tiempo y fue dominado desde lo táctico. El DT Facundo Sava pensó un partido que no se dio. Más allá de su equivocación en el planteo, también tuvo un error al elegir los intérpretes: Ramiro Arias, como lateral-volante por izquierda, no tiene mejores características para cumplir esa función que Agustín Bindella o Emanuel Moreno.
Mantuvo una línea de 5 ante un equipo que no jugó con dos centros de ataque por lo que siempre le sobró más de uno en el fondo y le faltó jugadores para la generación de juego.
Además tanto Adrián Calello como Matías Villarreal estuvieron muy imprecisos en el primer pase y el primer tiempo fue un padecimiento para todo el equipo.
En el segundo con los ingresos de Brandon Obregón y Facundo Silva recuperó la tenencia pero tampoco encontró el camino hacia el arco rival.
El resultado se abrió a partir de un cabezazo de Rodrigo Moreira, producto de una acción trabajada en la semana (como había ocurrido ante Gimnasia de Mendoza) y terminó siendo el gol de la victoria.
Se puede ganar jugando mal. De hecho, Quilmes lo hizo ante Deportivo Maipú. Pero no suele pasar con frecuencia, más allá de la mediocridad de la competencia. Hay que corregir los errores para mantenerse en la pelea.

Sebastián Kerle

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