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La economía cayó 2,9% en julio y volvió a crecer la tensión en los mercados

La economía cayó 2,9% en julio y volvió a crecer la tensión en los mercados La economía cayó 2,9% en julio y volvió a crecer la tensión en los mercados
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El INDEC registró una fuerte contracción mensual de la actividad y una baja interanual del 1,4%. El dato se conoció después de la caída trimestral del PIB y en una jornada marcada por la suba del riesgo país, el dólar y la caída de acciones y bonos argentinos.

La economía argentina comenzó el tercer trimestre con una fuerte contracción. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC registró en julio una caída del 2,9% respecto de junio, mientras que en la comparación interanual mostró un retroceso del 1,4%.

El resultado recortó el crecimiento acumulado durante los primeros siete meses del año al 1,7%, frente al 2,2% que se registraba hasta junio. El dato volvió a poner el foco sobre la evolución de la actividad después de que el Producto Bruto Interno (PBI) hubiera caído 0,6% durante el segundo trimestre respecto del primero.

La combinación de ambos indicadores incrementó la preocupación entre operadores y analistas sobre el comportamiento de la economía durante la segunda mitad del año. Sin embargo, todavía no puede hablarse formalmente de una recesión técnica: para establecer esa definición se necesita observar la evolución del PBI durante dos trimestres consecutivos.

Industria y comercio, entre los sectores más golpeados

El informe del INDEC mostró un comportamiento heterogéneo entre las distintas ramas de actividad.

De los 15 sectores relevados por el EMAE, ocho registraron caídas interanuales. Entre los retrocesos más significativos estuvieron el comercio mayorista y minorista, con una baja del 5,1%, y la industria manufacturera, que retrocedió 4,6%.

También tuvieron resultados negativos la construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3%), el transporte y las comunicaciones (-1,5%), la administración pública (-1,5%), otras actividades de servicios (-1,3%) y la enseñanza (-0,1%).

En sentido contrario, siete sectores mostraron variaciones positivas. El mayor incremento correspondió a la pesca, con una expansión interanual del 424,5%, seguida por la explotación de minas y canteras, con 8,4%.

También crecieron hoteles y restaurantes (2,5%), electricidad, gas y agua (1,9%), servicios sociales y de salud (1%), agricultura, ganadería, caza y silvicultura (0,7%) y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, que no presentaron variación interanual.

El antecedente del segundo trimestre

El dato de julio llegó después de un segundo trimestre en el que el PBI había registrado una contracción del 0,6% frente a los primeros tres meses de 2026, aunque todavía mantenía una expansión del 2% respecto del mismo período de 2025.

El deterioro se concentró especialmente en los componentes de la demanda interna. El consumo privado cayó 2,4% frente al primer trimestre, el consumo público retrocedió 2,3% y la inversión bajó 0,8%. En cambio, las exportaciones aumentaron 2,5%.

En términos interanuales, la fotografía fue diferente: el PBI acumuló un crecimiento del 2,2% durante el primer semestre. Sin embargo, la expansión estuvo acompañada por una fuerte disparidad entre sectores y componentes de la economía.

Por eso, la caída de julio adquiere relevancia: se trata del primer dato mensual completo correspondiente al tercer trimestre y muestra que la contracción observada entre abril y junio no tuvo una recuperación inmediata al comenzar el período siguiente.

Los mercados reaccionaron con mayor tensión

El dato económico se conoció en una jornada particularmente negativa para los activos argentinos.

El riesgo país elaborado por JP Morgan subió hasta 578 puntos básicos, su nivel más elevado desde abril, mientras que el índice S&P Merval cayó 1% en pesos y 1,9% medido en dólares. Los bonos soberanos en dólares también terminaron con bajas y los ADR argentinos negociados en Wall Street registraron retrocesos.

Entre las acciones argentinas operadas en Nueva York se destacaron las bajas de Bioceres, Telecom Argentina y Vista Energy, mientras que YPF también cerró en terreno negativo. La presión se produjo en un contexto internacional marcado por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la suba del petróleo.

El dólar mayorista terminó la jornada en $1.519,50, mientras que el dólar oficial minorista llegó a $1.540 para la venta en el Banco Nación. El dólar blue permaneció en $1.560 y el contado con liquidación alcanzó los $1.627,15 según las cotizaciones informadas durante la jornada.

El BCRA compró dólares, pero las reservas retrocedieron

En el mercado de cambios, el Banco Central compró alrededor de US$8 millones, equivalente a una porción reducida del volumen operado.

Al mismo tiempo, las reservas internacionales brutas descendieron en torno de US$88 millones y finalizaron en US$48.845 millones, de acuerdo con los datos difundidos al cierre de la rueda.

La dinámica cambiaria se produjo mientras el mercado sigue atento a la capacidad del Tesoro para renovar sus vencimientos de deuda en pesos y a las condiciones de financiamiento en moneda extranjera.

Una licitación clave para el Tesoro

En este escenario, la Secretaría de Finanzas convocó a una licitación para renovar aproximadamente $13 billones de deuda que vencen el 30 de septiembre.

La oferta incluye instrumentos a tasa fija, bonos ajustados por inflación y títulos vinculados a la evolución del dólar. La estrategia apunta a absorber los pesos que vencen y evitar que una parte importante de esos fondos se dirija al mercado cambiario.

La licitación se convirtió así en uno de los puntos de atención para los mercados, en un contexto de mayor demanda de cobertura cambiaria y de aumento del costo de financiamiento argentino.

Qué muestran los datos y qué queda por definir

Los últimos indicadores dejan una economía con señales contrapuestas. Por un lado, el PBI todavía muestra un crecimiento interanual y el acumulado del primer semestre permanece positivo. Por otro, el segundo trimestre terminó con una caída frente al período anterior y julio exhibió una contracción mensual particularmente pronunciada.

El resultado de los próximos meses será determinante para establecer si la caída del segundo trimestre fue un episodio puntual o el comienzo de una fase contractiva más prolongada.

Mientras tanto, la combinación de menor actividad, retrocesos en sectores vinculados al consumo y la industria y mayor tensión en los mercados financieros mantiene bajo observación la evolución de la economía argentina durante el segundo semestre de 2026.

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