Manuel Belgrano nació en Buenos Aires. Fue hijo de Domingo Belgrano y Peri, nacido en Oneglia, Génova y, de una argentina, María Josefa González Casero.
Como merecido reconocimiento a los miles de inmigrantes italianos que residen en la República Argentina, el gobierno argentino estableció el 20 de septiembre de 1995,
mediante la sanción de la ley 24.561, que el 3 de junio de cada año se celebre el “Día del Inmigrante Italiano”.
Esta ley, promulgada el 12 de octubre del mismo año fue sancionada “en homenaje al doctor. Manuel Belgrano, General de la Nación, creador de nuestra enseña patria y descendiente de italianos que nació el 3 de junio de 1770”.
Argentina era un país que prometía cumplir los sueños de un futuro mejor. Un país abierto a la inmigración, que recibió con los brazos abiertos a los miles de italianos que tomaron la difícil decisión de viajar a tierras lejanas en búsqueda de trabajo.
La mayoría de los migrantes portaban muy pocas pertenencias, además de la documentación requerida para poder viajar: pasaporte, certificado de buena conducta,
apto médico y carta de invitación de algún familiar o del futuro empleador que se encontraba en Buenos Aires.
La migración italiana marcó culturalmente a la República Argentina. El lenguaje, la cultura, las costumbres, la gastronomía, la arquitectura, el arte, la música, las danzas, llevan sus huellas. La celebración de este día es un merecido homenaje a los miles de italianos que durante dos siglos dejaron su tierra natal para venir a estas tierras a forjar un futuro, formar sus familias y contribuir al crecimiento de nuestro país.
