El ministro de Desregulación y Transformación del Estado admitió que disminuyó la cantidad de asalariados formales privados, aunque sostuvo que el mercado laboral incorporó alrededor de 500.000 puestos en los últimos tres años. Según su interpretación, una parte de esos trabajadores migró hacia el monotributo a partir de los cambios introducidos por la Ley Bases.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció que en los últimos años se produjo una reducción de los asalariados formales del sector privado, aunque buscó relativizar el dato al señalar que, en paralelo, aumentó la cantidad de trabajadores bajo el régimen de monotributo.
La admisión fue realizada por el funcionario al analizar la evolución del mercado laboral argentino. Sturzenegger sostuvo que, pese a la caída del empleo asalariado registrado, durante los últimos tres años se incorporaron aproximadamente 500.000 puestos de trabajo.
“Respecto a que caen los asalariados formales aun cuando se hayan sumado 500.000 empleos, es cierto”, reconoció.
El monotributo como explicación
Para Sturzenegger, una de las razones que explican esta transformación está relacionada con los cambios introducidos en el régimen laboral y tributario.
El funcionario señaló que la ampliación del monotributo, aprobada por el Congreso en el marco de la Ley Bases, habría facilitado que trabajadores y empleadores migraran hacia esta modalidad, que definió como más flexible y con una menor carga tributaria.
En su interpretación, no se trataría exclusivamente de una destrucción de puestos de trabajo, sino también de una modificación en la forma en que esos empleos quedan registrados dentro de las estadísticas laborales.
El ministro sostuvo además que la llamada “monotributización” del mercado laboral es un proceso que viene desarrollándose desde hace años y no comenzó con la actual gestión.
Medio millón de nuevos puestos
Sturzenegger destacó que durante los últimos tres años el mercado laboral argentino incorporó medio millón de puestos de trabajo y rechazó que todo ese crecimiento pueda explicarse simplemente por una expansión del empleo informal.
De acuerdo con los números que presentó, en ese período se sumaron unos 190.000 asalariados no registrados, mientras que los trabajadores no asalariados aumentaron en 491.000, impulsados principalmente por el crecimiento de los monotributistas.
El funcionario utilizó estos datos para sostener que la dinámica del empleo argentino está atravesando una transformación y que una parte importante de los nuevos puestos se encuentra por fuera del esquema tradicional de asalariado privado registrado.
Diferencias entre los distintos tipos de trabajadores
Al analizar la evolución de los ingresos, Sturzenegger también marcó diferencias entre los distintos segmentos del mercado laboral.
Según los datos citados por el funcionario, los trabajadores informales registraron un aumento significativo de sus remuneraciones reales, que ubicó sus ingresos 64% por encima del promedio de 2023.
En el caso de los monotributistas, el incremento fue más moderado, aunque también se ubicó por encima de los valores de aquel año, con una mejora del 4%.
Para los asalariados formales, en cambio, los resultados presentan diferencias según la fuente utilizada. Sturzenegger mencionó información proveniente del SIPA y del INDEC, que muestran evoluciones diferentes, aunque ambas registran mejoras respecto de diciembre de 2023.
De acuerdo con los datos mencionados, una de las mediciones ubicó la mejora en 8%, mientras que otra la situó en 13% a marzo, último dato disponible del SIPA.
Un mercado laboral en transformación
El planteo del ministro vuelve a poner en el centro de la discusión la calidad y composición del empleo que se está generando en la Argentina.
La creación de nuevos puestos de trabajo convive con una reducción del número de asalariados formales privados, una expansión del monotributo y un aumento de trabajadores no asalariados.
Para el Gobierno, esta transformación puede interpretarse como una búsqueda de modalidades laborales más flexibles y con menores costos. Para quienes cuestionan el rumbo económico, en cambio, la caída del empleo registrado constituye una señal de deterioro de la calidad del mercado laboral.
El dato reconocido por Sturzenegger abre así un nuevo capítulo en una discusión que atraviesa a la economía argentina: no solamente cuántos empleos se crean, sino también bajo qué condiciones, con qué nivel de protección y dentro de qué modalidad quedan registrados.
Mientras el Gobierno destaca la incorporación de alrededor de medio millón de puestos de trabajo en tres años, el propio ministro admite que una parte importante de esa dinámica no se produjo dentro del empleo asalariado formal privado.
