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Histórico: el aporte de la Argentina en el regreso del hombre a la Luna

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Tras más de medio siglo, el hombre regresa a la Luna. Aunque no alunizará pero los cuatro astronautas orbitarán el satélite natural y luego regresarán a la Tierra en una misión de casi 10 días. Pero esta vez, hay un aporte de la ciencia argentina para la misión Artemis II.


Argentina tiene un lugar propio en uno de los hitos espaciales más importantes de los últimos años. Cuando despegue Artemis II también viajará a bordo Atenea, un pequeño satélite desarrollado con fuerte participación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de organismos científicos nacionales. La misión no solo representa un salto tecnológico: también pone a la ciencia argentina en una vidriera internacional inédita.


Atenea es un CubeSat de 12 unidades, con dimensiones de apenas 20 por 20 por 30 centímetros, parecido a una caja de zapatos. Su tamaño es modesto, pero su desafío es enorme: operar en condiciones de espacio profundo, muy por encima de la órbita habitual de los satélites comerciales y científicos.


Según explica el decano de Ingeniería de la UBA, Alejandro Martínez, y el estudiante Franco Spadachini, el proyecto forma parte de una estrategia de largo plazo para insertar a estudiantes y docentes en desarrollos espaciales reales, con continuidad institucional.


La clave del proyecto está en lo que irá a medir y probar. Atenea servirá para estudiar el impacto de la radiación sobre sistemas electrónicos, evaluar el comportamiento del GPS a altitudes extremas – incluso por encima de la constelación habitual – y ensayar comunicaciones de largo alcance. En otras palabras, será una plataforma de validación tecnológica para futuras misiones más complejas. Ese tipo de ensayos es fundamental porque el entorno lunar impone condiciones mucho más agresivas que las de la órbita terrestre baja.


El artefacto argentino es una cuestión de orgullo porque tuvo que competir internacionalmente. Artemis II lleva sólo 4 equipos especiales que no son de la NASA, la Agencia espacial norteamericana. Se presentaron más de 40 proyectos – de todo el mundo – y el satélite Atenea resultó uno de los elegidos.

PROYECTO ELEGIDO

El satélite argentino ATENEA no va a “hacer fotos de la Luna” ni a asistir a los astronautas directamente. Pero forma parte del viaje de regreso al satélite natural y tiene otra función. Se usará para probar el nivel de la tecnología argentina en condiciones de espacio profundo, algo clave para futuras misiones más complejas. Viaja como CubeSat 12U (de unos 30 x 20 x 20cm) como una carga secundaria de Artemis II.


Junto con ATENEA, en Artemis II viajan otros tres CubeSats internacionales seleccionados por la NASA entre países firmantes de los Acuerdos Artemis. Fueron más de 40 los proyectos presentados y solo 4 resultaron aprobados: uno de Alemania (DLR), uno de Corea del Sur (KASA) y uno de Arabia Saudita (SSA). Son cuatro microsatélites que se desplegarán como cargas secundarias del cohete SLS unas cinco horas después del lanzamiento. Lo importante es que Argentina quedó entre solo cuatro agencias internacionales seleccionadas para volar una carga útil secundaria en una misión tripulada a la Luna, algo muy poco común por los altísimos requisitos de seguridad.

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