Si nos referimos a sitios históricos en Quilmes, indudablemente, uno de ellos es la ribera, la cual llegó a ser el centro balneario más popular e importante del país durante varias décadas aunque luego fue superada por otras.
Ello se debió a la llegada del ferrocarril en 1872 y del tranvía, que conectaba la estación con las costa local, lo que provocó que poco tiempo después la ribera quilmeña se convierta en un tradicional destino para los visitantes de la ciudad.
En 1911 se iniciaron las obras para la construcción del que fuera el primer balneario de la República Argentina, al instalar en la rambla los edificios y la pérgola adquirida en la Feria del Centenario argentino por parte de la familia Fiorito, quienes dos años antes se habían radicado en el país y fundado la empresa Balneario Quilmes S.A.
Los años siguientes marcaron un crecimiento significativo en referencia al desarrollo de la infraestructura: en 1914 se iniciaron las obras, el edificio se levantó totalmente sobre el lecho del río y se convirtió en el primero y el más importante ejemplo de arquitectura lacustre del país. Llegando a los últimos meses de aquel año, en noviembre, los Fiorito pidieron autorización para construir una pileta de natación.
En 1915 fueron inauguradas las instalaciones del primer balneario ubicado sobre la costa local, que en ese entonces contaba con una rambla de madera, dos espigones y una pileta de natación. Para el año siguiente ya se extendieron los espigones en más de 300 metros.
Posteriormente, comenzó a funcionar en la ribera el primer cine al aire libre, cuya pantalla estaba montada sobre pilotes de hierro en la playa.
Todos los acontecimientos relatados, ocasionaron que durante aquellos años, Quilmes fuera una zona de veraneo frecuentado por la alta sociedad porteña y el destino de todos aquellos que, por distintas razones, no podían concurrir a otros balnearios más alejados.
Las Playas de la ribera de Quilmes fueron declaradas, el 21 de mayo de 1942, Lugar Histórico por Decreto Nacional N° 120411.
