La llegada del ferrocarril a Quilmes fue un factor preponderante para el progreso de las zonas que atravesaba, por ello fueron fundadas varias poblaciones. Según relatan los libros de historia de nuestra ciudad, en abril de 1872 quedaba inaugurado el servicio de Quilmes. En diciembre de aquel año, el entonces presidente, Domingo Faustino Sarmiento, acompañado por sus ministros, realizaba el viaje inaugural hasta Ensenada.
Pero en primer lugar, para entender la relevancia del ferrocarril y el complejo proceso que derivó en el arribo del transporte al distrito, debemos retroceder al 25 de agosto de 1857, cuando el Congreso de Buenos Aires sancionó la ley 147, que por ese entonces le permitía a la empresa ferroviaria, gerenciada por Alfonso Lelievre, trazar una línea férrea desde la Ciudad de Buenos Aires hasta el puerto de Ensenada, que por aquella época conservaba el auge de la exportación de insumos provenientes de la producción ganadera. El contrato finalmente se firmó en febrero de 1860. Tras la rubricación del acuerdo, seis meses después se debían empezar las obras pero esto no sucedió.
El 23 de febrero de 1863 se firmó un acta que concedía la moratoria y luego de dos meses, el 20 de mayo, se iniciaron a tirar rieles, tarea realizada por una mano de obra inexperta y compuesta por muchos extranjeros que desconocían el idioma.
Al año siguiente, el concesionario Lelievre le transfiere la concesión a James C. Simpson, quien, por su parte, se la cede al ingeniero ferroviario William Wheelwright.
Entonces, fue Wheelwright quien tomara las riendas del ferrocarril. Cabe destacar que él tenía una emocionante historia que lo unía con Quilmes: en su adolescencia naufragó frente a las costas locales, hacia las que llegó nadando y fue auxiliado, curado de sus lesiones, hospedado y alimentado a lo largo de una convalecencia por los vecinos del pueblo.
El Ingeniero propuso modificar el contrato innovando con el empleo de materiales que aceleraran las obras. El nuevo acuerdo determinaba que la sección a «Tres Esquinas» tendría que estar lista antes del primero de marzo de 1867. A pesar de ello, distintos motivos obligaron a la nueva compañía a permanecer casi cinco años en esta estación.
Finalmente, llegó la fecha de la inauguración: el 18 de abril de 1872. La actual calle Rivadavia había sido engalanada para aquella fiesta. Desde mucho tiempo antes de la hora indicada para la llegada de la locomotora y convoy inaugural, la estación y sus adyacencias se habían ido llenando de concurrentes.
