En una nueva jugada para absorber pesos del mercado, el ministro de Economía, Luis Caputo, impuso por decreto que todos los organismos y empresas públicas destinen sus excedentes presupuestarios a bonos del Tesoro. La medida, publicada este martes en el Boletín Oficial a través de la resolución 62/2025, busca evitar que “sobren pesos” y así mantener a raya la inflación.
El texto oficial establece el procedimiento por el cual los entes estatales deberán informar sus movimientos financieros mensualmente, con el objetivo de identificar los excedentes de caja y forzar su colocación en títulos de deuda soberana.
La resolución complementa un decreto anterior que ya había definido el marco general de esta obligación. Ahora, con este paso, se oficializa el mecanismo de ejecución y control.
La decisión llega un día después de una megacolocación de deuda por parte del Ministerio de Economía, en la que se buscaron renovar $11,8 billones tras la eliminación de las LEFI. Para lograrlo, el Gobierno convalidó tasas altísimas, lo que despertó críticas de economistas y dirigentes de la oposición por el costo fiscal de la operación.
“No queremos que sobren pesos en el mercado”, se justificó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de sus redes sociales.
Sin embargo, la medida es vista por muchos como una forma encubierta de financiar al Tesoro con fondos públicos, y genera preocupación por la sustentabilidad del esquema. En la última licitación, el Gobierno pagó hasta 65% de tasa anual, cuando la inflación esperada para los próximos meses ronda apenas el 20%.
En el caso de la letra más corta, con vencimiento a mediados de junio, se convalidó un rendimiento de 4,25% mensual, más del doble de la inflación proyectada.
Con esta movida, Caputo se asegura un flujo constante de financiamiento a través de organismos estatales, a costa de elevar la carga de intereses sobre la deuda en pesos. Mientras tanto, el mercado sigue atento a las consecuencias de una política que, si bien reduce la liquidez, podría terminar encareciendo aún más el costo del ajuste.
