Hernán Crespo es un símbolo de una era de la Selección Argentina. El actual entrenador de Defensa y Justicia tuvo una ejemplar carrera como futbolista y fue durante varios años el delantero de área del combinado nacional.
Sin embargo, durante casi cinco años debió correr detrás de Gabriel Batistuta en la lucha por el puesto. Estuvo en Francia 98 y en Corea-Japón 2002, pero su gran chance como titular llegó en el Mundial de Alemania 2006, donde la Albiceleste sufrió la eliminación contra el anfitrión en Cuartos de Final, por penales. Más allá de la cuestión personal de su participación en el equipo, su máximo dolor es no haber podido ganar la Copa del Mundo.
Crespo supo esperar su oportunidad, no fue fácil pelear el puesto con un Batigol que estaba completamente afianzado en el puesto.
El exdelantero reconoció que actualmente sigue fanatizado desde otro lugar, al contar que «la Selección me saca, no puedo. Ahí está el hincha, es demasiado. Uno ya tiene un ojo diferente que ya es natural, pero vibro como un hincha, poco de análisis. Eso recién lo hago después de los partidos. La Selección saca lo peor de mí. O lo mejor».
Y respecto a su pasado de más de una década con la Albiceleste, admitió que «es un gran dolor no haber conseguido un título con la Selección. Nada alcanza. Uno quiere ser campeón del mundo. Estoy orgulloso del oro Panamericano y de la medalla Olímpica, pero yo quería ser campeón del mundo y no lo logré. Eso me duele muchísimo ¿La vara muy alta? Y sí, pero eso es lo que yo deseaba con todo mi corazón».
Y para cerrar, el entrenador del Halcón dejó en claro que tiene un objetivo a futuro en su nuevo rol: «intentaremos tener revancha, desde otro lugar: me encantaría ser técnico de la Selección el día de mañana y volver a representar a Argentina», afirmó.
Crespo, de 44 años, busca su camino y la consideración como director técnico.
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