Gonzalo Ponce había ingresado a la fuerza hace poco más de un año. Según el decreto, no demostró «adaptación ni subordinación». El mismo uniformado explicó que el trabajo lo sobrepasaba y lo estresaba.
Un efectivo de la Policía de Mendoza fue desafectado de la fuerza luego de entregar voluntariamente su arma reglamentaria y el chaleco antibalas. El joven, que llevaba poco más de un año en funciones, aseguró que el trabajo policial “lo sobrepasaba” y le generaba “mucho estrés”.
La situación quedó reflejada en el decreto 1503 del Boletín Oficial del 15 de julio, donde el gobernador Alfredo Cornejo decidió no confirmar en su cargo a Gonzalo Ponce, quien había ingresado en septiembre de 2023 como auxiliar. El texto oficial argumenta que el uniformado no cumplió con los criterios de “adaptación y subordinación” necesarios para continuar en la institución.
Según publicó el diario Los Andes, el episodio se remonta a noviembre de 2024, cuando Ponce se presentó ante sus superiores para devolver el arma y el chaleco provistos por el Estado provincial, argumentando estar sobrecargado por las tareas y haber sufrido consecuencias emocionales.
La ley provincial 6722 establece que los ingresos a la Policía de Mendoza se realizan con carácter interino durante 12 meses, y que, una vez cumplido ese plazo, los agentes deben ser evaluados en base a su desempeño, idoneidad y aptitud. Aunque el legajo de Ponce no presentaba sanciones ni sumarios, el gobierno decidió que no reunía las condiciones para seguir.
La decisión fue tomada en medio de una creciente discusión sobre el estrés y las condiciones laborales en las fuerzas de seguridad, un tema que pocas veces se visibiliza, pero que afecta a miles de efectivos en todo el país.
