En el marco del 31 de marzo, fecha en la que se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer Colorrectal, especialistas destacan la importancia de la detección temprana y los hábitos saludables para reducir la incidencia de esta enfermedad, una de las más frecuentes a nivel mundial.
El cáncer colorrectal se origina en el colon o en el recto, generalmente a partir de pólipos, que son crecimientos anormales en la pared intestinal y que, con el tiempo, pueden volverse malignos. Si bien en muchos casos no existe una causa única, existen diversos factores de riesgo, como la edad especialmente a partir de los 50 años, los antecedentes familiares y enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
A estos factores se suman hábitos de vida poco saludables: una dieta rica en grasas y baja en fibras, el consumo frecuente de carnes rojas y procesadas, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. También existen síndromes hereditarios poco frecuentes que pueden predisponer a la enfermedad, lo que refuerza la importancia de los controles médicos.
Uno de los principales problemas es que en sus etapas iniciales suele no presentar síntomas. Sin embargo, con el avance pueden aparecer señales de alerta como cambios en los hábitos intestinales, presencia de sangre en las heces, dolor abdominal recurrente, anemia, debilidad y pérdida de peso sin causa aparente. Por eso, los especialistas insisten en no subestimar estos signos y consultar a tiempo.
El diagnóstico temprano resulta clave y se realiza mediante estudios como la colonoscopía, que permite detectar y extirpar pólipos antes de que evolucionen a cáncer. También se utilizan análisis de sangre oculta en materia fecal como método inicial de detección en personas sin síntomas.
En este sentido, el Sanatorio Urquiza cuenta con un Servicio de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva especializado en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer colorrectal, con un enfoque integral en la atención de los pacientes.
Los especialistas coinciden en que la prevención es la herramienta más eficaz: mantener una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y fibras, reducir el consumo de carnes procesadas, realizar actividad física regularmente, evitar el tabaco y el alcohol, y controlar el peso corporal son medidas fundamentales.
La concientización en fechas como esta busca reforzar un mensaje clave: el cáncer colorrectal es prevenible y, detectado a tiempo, tiene altas probabilidades de tratamiento exitoso. Promover la información y el acceso a controles médicos puede salvar vidas.
